![]() |
Kalendario, con "K", de 1780 |
Porque ya era así en el Imperio Romano desde el año 45 a.C. en que Julio César instauró un nuevo calendario (muy bien asesorado por el astrónomo Sosígenes de Alejandría) y que ha pasado a la historia como, lógicamente, calendario juliano.
(Paréntesis antes de seguir: si alguna vez te has preguntado por qué septiembre "suena" a siete, octubre a ocho... la respuesta es porque el año romano de tiempos remotos, antes del juliano, empezaba en marzo ("Martius", en honor del dios Marte) y después de abril ("Aprilis", de aperire: abrir/inicio ) mayo ("Maius" de Maya, diosa de la floración) y junio ("Iunius", del dios Juno) venía el mes quinto ("Quintilis"), el sexto ("Sixtilis"), el séptimo... eso es, "September" , el octavo... "October", el noveno, "November" y el décimo, December". Y ahí "acababa" el año. Pasaban dos "meses" sin nombre hasta el siguiente equinoccio de primavera, que era cuando empezaba el nuevo año. Con el tiempo se nombraron estos meses como "Ianuarius" en honor al dios Jano y "Februarius", el festival de la purificación. Y en el siglo II a.C. se movió el comienzo del año al principio de Enero, manteniéndose la incongruencia de llamar, por ejemplo, "septiembre" al que pasó a ser el noveno mes del año. No fue el último cambio: a la muerte de Julio César se decidió renombrar el mes de "Quintilis", que era cuando había nacido, como "Iulius" en su honor y otro tanto hizo Augusto, su hijo adoptivo y sucesor, con "Sextilis" al que renombró como "Augustus". Ya tenemos los 12 meses y con nombres muy reconocibles para un hispano).