El manuscrito que puedes ver en la imagen de la derecha corresponde al libro "
Embajada a Tamorlán", escrito en 1406 por
Ruy González de Clavijo, y que contiene la crónica de su viaje desde El Puerto de Santa María hasta la lejana Samarcanda (hoy en el territorio de Uzbekistán)
Gracias a él tenemos una detallada descripción, no solo de los avatares del viaje (duró 34 meses, desde mayo de 1403 a marzo de 1406) sino de los lugares, habitantes y costumbres por donde fue pasando.
Esta embajada, enviada por el rey Enrique III de Castilla, fue la continuación de la realizada un año antes, en 1402, por Pelayo Gómez de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos, que se entrevistaron con el Emperador Tamerlán en Angora (actual Ankara, Turquía) y de la que volvieron con pocos resultados, pero con el regalo de tres princesas greco-húngaras, cuyos avatares conté en el post "Violante y Angelina: Dos princesas que vinieron de Hungría" (lo puedes volver a leer aquí).
En 1582, una vez que la imprenta ya estaba en pleno uso, se imprimió en Sevilla una nueva edición del libro, con el título: "Embajada a Tamorlán o Historia del Gran Tamorlan, e itinerario y enarracion del viage, y relacion de la embaxada que Ruy Gonçalez de Clavijo le hizo, por mandado del muy poderoso Señor Rey Don Henrique el Tercero de Castilla".
Pero... ¿Quién era este Ruy González de Clavijo y por qué le eligió el rey para tan importante misión?
Copio algunos párrafos del artículo biográfico que figura en la web de la Real Academia de la Historia:
"González de Clavijo, Ruy. Madrid, m. s. XIV – 2.IV.1412. Diplomático, principal oficial de la Casa Real y camarero real de Enrique III de Castilla.
Poco se sabe de Clavijo antes de su embajada a la Corte del Gran Tamerlán en Samarkanda, enviado por Enrique III.
Nació en Madrid y su apellido era ya muy antiguo en esta villa, aunque, al parecer, de origen toledano. Antes de ser camarero del jovencísimo Enrique III, ya lo fue de su padre Juan I, como lo fue también más tarde de su hijo Juan II".
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| Enrique III de Castilla |
"El 21 de mayo de 1403 procedieron a embarcarse en El Puerto de Santa María en compañía de una docena de hombres, entre los que se encontraban fray Alonso Páez de Santamaría, el guardia real Gómez de Salazar —que murió en el viaje— y Alonso Fernández de Mesa. El trayecto cubrió El Puerto de Santa María, Tánger, Málaga, Cartagena, Ibiza (Génova, a la vuelta), Messina, Rodas, Chíos, Gallípoli, Pera, Constantinopla, Kerpe, Sinópolis, Girisonda, Trebisonda —donde empezó el viaje por tierra el 11 de abril de 1404—, Arzinjan, Erzurum, Aunique, Khoy, Tabriz, Sultaniyah, Teherán, Damogan, Andkhuy, Valque, Termez, Kesh, y Samarkanda (adonde llegó el 8 de septiembre de 1404); y volvió el 21 de noviembre de ese año, por Bukhara".
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| Placa en la actual Plaza de la Paja (Madrid) |
La intención original de Clavijo era la de encontrarse con Tamerlán en Medio Oriente, quizás en Turquía o Siria, pero Tamerlán había decidido volverse a Samarkanda después de una campaña de siete años, para prepararse para la inminente invasión de China. Clavijo tuvo, pues, que perseguir a Tamerlán en su continua vuelta a casa y —afortunadamente para la historia— tuvo que seguirle hasta Samarkanda, convirtiéndose, sin duda, en el español que hasta entonces más lejos había llegado, y casi con toda probabilidad en el primer “Embajador” (con ese título, ya que otros habían sido mensajeros, monjes, o comerciantes) de Europa en Asia".
Con razón, muchos etiquetan a Clavijo como "el Marco Polo español".
Sobre este mapa panorámico, atribuido al judío mallorquín Abraham Cresques, y conocido como "El Mapamundi de los Cresques" (1375), se ha señalado la ruta (ida y vuelta) seguida por la embajada:
Si preguntas en Google cuál es la distancia de Madrid a Samarcanda, te da que, en línea recta, son 5.843,84 km, y que, andando, serían 6.848 km y se tardaría 64 días (yendo por el centro de Europa, no por el Sur). En fin, que muy lejos para la época...
Hay una versión disponible online del libro de Clavijo, en la Biblioteca Virtual Cervantes (
aquí). Me han parecido curiosas algunas de sus descripciones:
De su primer encuentro con Tamerlán ("el Señor"):
"Y el Señor estaba en uno como portal, que estaba ante la puerta de la entrada de unas hermosas casas que allí estaban, y estaba en un estrado llano en el suelo; y ante él estaba una fuente que lanzaba el agua alta hacia arriba, y en la fuente estaban unas manzanas coloradas: y el Señor estaba sentado en unos como almadraques pequeños de paños de seda bordados, y estaba sentado de codo sobre unas almohadas redondas, y tenía vestido una ropa de un paño de seda raso sin labores, y en la cabeza tenía un sombrero blanco alto con un balaje encima, y con aljófar y piedras.
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Mural en el Observatorio Astronómico de Ulugh Beg Representa la presentación de la embajada española ante el Gran Tamerlán |
Y de que los dichos Embajadores vieron al Señor, hiciéronle una reverencia, llegando el hinojo derecho al suelo, y poniendo las manos en cruz ante los pechos: y de sí fueron adelante e hiciéronle otra reverencia, y de sí hiciéronle otra, y estuvieron quedos los hinojos en el suelo. Y el Señor mandóles levantar, y que llevasen adelante: y los Caballeros que los tenían por los brazos, dejáronlos, que no osaron llegar adelante: y tres Mirassaes que ante el Señor estaban en pie, que eran los más privados que él había, que llamaban al uno Xamelac Mirassa, y al otro Borundo Mirassa, y al otro Noradin Mirassa, vinieron y tomaron a los dichos Embajadores por los brazos, y lleváronlos hasta que estuviesen todos juntos ante el Señor, e hiciéronles hincar los hinojos.
Y el Señor diciendo que llegasen adelante, y esto cuido que lo hacía por los mirar mejor, ca no veía bien, ca tan viejo era que los párpados de los ojos tenía todos caídos; y no les dio la mano a besar, ca no lo han de costumbre que a ningún grande Señor besen la mano, y esto teniéndose en mucho lo hacen; y de sí preguntóles por el señor Rey, diciendo: ¿Cómo está mi hijo el Rey? ¿Y cómo, le va? Y si era bien sano. Y los dichos Embajadores le respondieron, y dijeron su embajada bien cumplidamente, que los escuchó bien todo lo que quisieron decir; y de que hubieron dicho, el Tamurbec se volvió a unos Caballeros que estaban a sus pies sentados, que decían que era el uno de ellos hijo del Emperador Totamix, Emperador que fue de Tartaria; y otro que era del linaje de los Emperadores de tierra de Samarcante, y otros hombres grandes de su linaje del Señor, y díjoles: Catad aquí estos Embajadores que me envía mi hijo el Rey de España, que es el mayor Rey que hay en los Francos, que son en el un cabo del mundo; y son muy gran gente y de verdad; y yo le daré mi bendición a mi hijo el Rey: y bastara harto que me enviara él a vosotros con su carta sin presente, ca tan contento fuera yo en saber de su salud y estado, como en me enviar presente".
De las viandas con que les obsequiaron:
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Y de que los dichos Embajadores fueron ordenados, y otrosí otros muchos Embajadores que ahí estaban de otras muchas partes, y otra mucha gente, trajeron mucha vianda de carneros cocidos y adobados y asados, y otrosí caballos asados; y estos carneros y caballos que así traían, poníanlos en unos cueros como de guadamacir redondos, muy grandes, y con asas de que trababa la gente para los llevar. Y de que el Señor demandó la vianda, trajeron, aquellos cueros arrastrando gente asaz que trababa de ellos, que no los podían traer, y venían regando, tanta era la vianda que en ellos estaba: y de que fueron cerca del Señor cuanto veinte pasos, vinieron cortadores que cortasen, e hincaron los hinojos ante los cueros, y traían ceñidos unos paños de labor, y en los brazos metidas unas mangas de cuero porque no se untasen; y echaron mano de aquella carne, y hacían piezas de ella, y ponían en bacines, de ellos de oro, y de ellos de plata, y aún de ellos de barro vidriado, y otros que llaman porcelanas, que son muy preciados y caros de haber.
La más honrada pieza que ellos hacían eran las ancas del caballo enteras con el lomo sin piernas: y de estos hicieron hasta diez tajadores de oro y de plata, y en ellos ponían así mismo lomos de carnero con sus piernas sin los jarretes: y en estos tajadores ponían pedazos de las tripas de los caballos redondas así como el puño, y cabezas de carneros enteras: y de sí de esta manera hicieron otros muchos tajadores; y de que hubieron hecho tantos que bastarían, pusiéronlos en línea unos ante otros; y luego vinieron hombres con escudillas de caldo, y echaron de la sal en ello y deshiciéronla, y de sí echaba en cada tajador un poco como por salsa; o tomaban unas tortas de pan muy delgadas, y doblábanlas de cuatro dobles, y poníanlas sobre la vianda de aquellos tajadores.
Del consumo de vino en las fiestas organizadas por el Señor:
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Retrato de Tamerlán Cristofano dell´altissimo (1568) |
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Y aquí ordenó el Señor una gran fiesta, a la cual fueron llamados los dichos Embajadores, y se ayuntó mucha gente: y en esta fiesta mandó el Señor, que bebiesen vino, y bebiólo él así mismo, ca no lo osan beber en público ni en escondido sin su licencia, y el vino dan ellos antes de comer, y dan a beber a tantas veces y tan a menudo, que hace los hombres beodos, y no tenían que sería alegría ni fiesta, si no se embeodasen: y los que sirven están los hinojos hincados, y así como han bebido una taza, luego dan otra, y otro oficio no tienen si no así como acaban de beber una vez, luego dan otra, y de que uno es enojado de dar a beber, viene otro, y no hace al salvo de partir y beber: y no penséis que uno dé de beber a muchos, salvo a uno o a dos, por les hacer beber más, y los que no quieren tomar el vino, dicen que lo hacen en baldón del Señor, a cuyo ruego lo beben: y aún hacen más, las tazas danlas llenas, y no ha de dejar ninguno vino en ella, y si le deja, no le quieren tomar la taza de la mano, o hácenle tornar a beber, y beben de una taza una o dos veces, y si dijeren que beba aquel vino por amor del Señor, o si le conjuraren por la cabeza del Señor, hanlo de beber todo, que una sola gota no dejen.
Y el hombre que esto hace y más vino bebe, dicen que es bahadur, que dicen ellos por hombre recio, y el que refiera que no quiere beber, hácenle beber, aunque no quiera"
Del vestido de Caño, "la mayor mujer del Señor" y de las Dueñas que la acompañaban (el nombre real de la mujer era Saray Mulk Khanum, y lo de Khanum quería decir "hija de un Khan"; quizá a los españoles aquello les sonó a "caño"):
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Retrato de Saray Mulk Khanum visitando a Tamerlán en 1387 |
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Y estando así toda la gente muy ordenada, de una de las cercas, que cerca del dicho pabellón estaban, salió Caño la mayor mujer del Señor, que había de venir allí a la fiesta ante el Señor, y venía apostada de esta manera: traía una vestidura de un paño de seda colorado con labores de oro, ancha y luenga que arrastraba por el suelo, y no tenía mangas, ni había otra abertura salvo por do metía la cabeza, y unas sobaqueras por do sacaba las manos, y era trasgolada, y no había talle ninguno, salvo que era muy ancha ayuso, y de aquella vestimenta venían trabadas hasta quince Dueñas, que se la alzaban hasta arriba, porque pudiese andar: y ella traía en la cabeza tanto albayalde, u otra cosa blanca, que no parecía si no como un papel; y esto se pone por el sol, ca cuando van camino en tiempo de invierno y de verano, todas las Dueñas van tales las caras, aquellas que son grandes señoras; y ante el rostro traía un paño blanco delgado, y en la cabeza traía una como cimera de un paño colorado, que parecía de las con que justan, que le descendía del paño un poco por las espaldas: y esta dicha cimera era bien alta arriba, y en ella había muy mucho aljófar muy grueso y claro redondo, y otrosí muchas piedras balajes y turquesas, y otras muchas maneras bien puestas; y eran las faldas bordadas de hilo de oro tirado, y encima de ella traía una hermosa guirnalda de oro, en que había muy muchas piedras y aljófar muy grueso; y encima de la dicha cimera traía uno como castillejo, en que estaban tres balajes tan anchos como dos dedos, poco más o menos cada uno, muy claros y hermosos que lucían mucho, y encima traía un plumaje blanco tan alto como un codo; y de este plumaje descendían plumas hacia ayuso, y las unas de ellas descendían hacia el rostro, que le llegaban hasta en par de los ojos: y eran aquestas plumas atadas en uno con hilos de oro, y al cabo había una borla blanca de plumas de aves, en que había aljófar y piedras; y como andaba, mecíase aquel plumaje a una parte y a otra; y por las espaldas traía los cabellos esparcidos, y eran muy negros, ca ellos se pagan mucho de cabellos negros antes que de otra color, y tíñenlos por los hacer negros: y a la dicha cimera le venían teniendo con las manos muchas Dueñas, y venían con ella hasta trescientas; y encima de ella le traían una sombra, que llevaba un hombre en un asta como de lanza, y era de un paño de seda blanco, hecho como copa de tienda redonda, y hacíala venir extendida un arco de madera redondo; y esta sombra se le traía encima, porque no le diese el sol. Y delante de ella y de las Dueñas que con ella iban, venían muchos Eunucos, que son sus castrados que guardan las mujeres: y de esta manera vino so el dicho pabellón a do el Señor estaba, y fuese a sentar cerca del Señor Tamurbec".
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| Calle dedicada a Ruy González de Clavijo en Samarcanda |
La evocación a Samarcanda le sugiere a
Tatiana R. esta ilustración para el gabinete de curiosidades sobre un tipo de papel que, famoso por su suavidad, durabilidad y resistencia al agua, fue un producto muy valorado en la Ruta de la Seda:
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| Ilustración de Tatiana Restrepo (www.tatisart.com) para "Curios" |
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| Billete de 500 sum de Uzbekistan con la estatua ecuestre de Tamerlán |
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| Mausoleo de Gur-e Amir, en Samarcanda. Tumba del Gran Tamerlán |