Hay semanas en las que el post me viene dado. Quiero decir que no tengo que pensar mucho en qué tema investigar porque el "hallazgo" se me presenta solo y "solo" tengo que adornarlo un poco. Eso me pasó el lunes 4 de diciembre pasado, cuando asistí en el Ateneo de Madrid a una presentación sobre la historia de la puchera de Riaza. Que sí, que a mí también al principio me sonó a comida, pero ya veréis que es mucho más interesante... y curioso.
Riaza es una villa de unos 2.100 habitantes situada al nordeste de la provincia de Segovia. Para orientarnos, podemos decir que "según se baja del puerto de Somosierra, a unos 12 km a la derecha de los dos Cerezos, el de Abajo y el de Arriba".
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Puchera original Foto: El Norte de Castilla |
Pues bien, resulta que, en 1820, el boticario de Riaza, Don Frutos Sanz Agudo (natural de Fuentepelayo, otro pueblo segoviano), desarrolló y puso a la venta un remedio para las fiebres tercianas y cuartanas (lo que hoy llamamos paludismo o malaria) que resultó muy eficaz, y que, durante más de 60 años, alivió el sufrimiento y propició la curación de muchos enfermos de esta dolencia.
El nombre técnico del medicamento era "Electuario contra cuartanas" ("Electuario", según el diccionario de la RAE es: "Medicamento de consistencia líquida, pastosa o sólida, compuesto de varios ingredientes, casi siempre vegetales, y de cierta cantidad de miel, jarabe o azúcar, que en sus composiciones más sencillas tiene la consideración de golosina").
Pero, gracias al peculiar envase que Don Frutos escogió para su conservación y comercialización, la "pócima" enseguida pasó a conocerse como "La puchera de Riaza".