viernes, 24 de abril de 2026

Las sillimanitas de la Sierra de Guadarrama

La cueva Morgota se encuentra en el municipio vizcaíno de Kortezubi, en la comarca de Urdaibai. A escasos 500 metros al noroeste de la más conocida cueva de Santimamiñe. La sima de acceso fue descubierta en 1982 y, en 1985, se documentó un yacimiento arqueológico en su interior. En mayo de 2014, miembros del Grupo de espeleología ADES localizaron una serie de pinturas y manchas en color rojo en el sector III de la cavidad, que poco después fueron certificadas como manifestaciones gráficas paleolíticas. El hallazgo obligó a poner en marcha una serie de actuaciones para el estudio y conservación del conjunto rupestre y arqueológico de la cueva de Morgota. En una de las primeras campañas, se encontró esta piedra pulimentada:


Como se puede observar por la escala, es una pieza pequeña, de 38 mm de longitud máxima por 14 mm de anchura y 0,96 mm de grosor, y un peso de 7,87 gramos. Según los descubridores: "muestra un pulimentado fino que abarca la totalidad de la superficie de la pieza. Forma parte del grupo tipológico de herramientas con filo y, de acuerdo al bisel simétrico del filo, se puede definir como hacha". Hacha pequeñita, diría yo, pero lo que nos interesa para este post es saber de qué material estaba hecha. 

viernes, 17 de abril de 2026

Meses, semanas y días... distintas variantes de calendario

En "El círculo de los días", la última novela de Ken Follet (Cardiff, Gales, 1949), además de asistir como espectadores a una de las etapas de la construcción del gran monumento megalítico de Stonehenge, el escritor galés nos propone una "explicación" al porqué de ese monumento. Entiendo que no es una tesis aceptada por el conjunto de expertos arqueólogos y paleontólogos, pero me vale para empezar este post. Espero no hacer "spoiler" de la trama del libro.

Lo que Follet sugiere es que el gran monumento es un gigantesco calendario, construido para marcar el paso de los días y, en consecuencia, los solsticios y equinoccios del año. Para ello establece (ver la portada del libro) que el círculo exterior estaba formado por 30 grandes postes de piedra, unidos por su parte superior por grandes piedras planas. En el interior, 5 grandes arcos formaban un óvalo. Situados frente al arco central, orientado al Este, era por donde los lugareños veían salir el sol en el solsticio de verano, fiesta mayor de los neolíticos de ese valle.

La forma en que medían el tiempo las sacerdotisas (solo ellas conocían el "secreto") era la siguiente: el día siguiente al solsticio de verano, colocaban una piedra pulida en uno de los arcos del óvalo interior; al día siguiente otra, al siguiente otra, así hasta que acumulaban 12 piedras. Ese día llevaban una piedra "especial" a uno de los postes del círculo exterior. Repetían ese ciclo de 12 días hasta que completaban la vuelta al círculo. Eso implicaba que habían transcurrido 12*30=360 días. Ya acercaba el nuevo solsticio de verano... sólo faltaban 5 días, para lo que usaban los 5 arcos del interior. 360+5=365. Ya habían observado que esto no era del todo exacto y que, cada cierto tiempo, había que añadir un día... el bisiesto. 

En resumen, su forma de medir el año era: 30 "docenas" de 12 días + 5 días. Año 2.500 a.C.