viernes, 16 de octubre de 2026

Santo Tomás Becket y las chovas piquirrojas

Es frecuente que, en una conversación informal sobre el blog, me preguntéis cómo se me ocurren los temas y el tiempo que me lleva documentarme y preparar los posts. Sobre lo primero, mi respuesta suele ser que, a raíz de todo lo que veo y leo, de pronto se me enciende una especie de bombilla interior que me dice "aquí puede haber un tema curioso". Entonces, profundizo en lo que me ha llamado la atención (hoy día buscar y encontrar información es muy fácil) y voy confirmando si el tema puede ser interesante para un post o no. El tema de hoy es un buen ejemplo.

En uno de mis paseos estivales por Bilbao, más concretamente en el límite entre los barrios de Deusto y San Ignacio, me encontré el pasado agosto con esta hornacina (debo decir que casi de casualidad, pues está en alto, medio tapada por ramas y no es fácil verla):




Ya se ve que está dedicada a Santo Tomás de Canterbury y representa la imagen de su muerte a manos de unos caballeros. El edificio donde está alberga en la actualidad (desde 1961) unas oficinas auxiliares de la Universidad Pública del País Vasco, en las inmediaciones de la Facultad de Económicas y Empresariales de Sarriko. Había que investigar qué había sido el edificio anteriormente...

Situación de la hornacina en el edificio
La búsqueda fue fácil. Todo ese complejo universitario actual se asienta sobre lo que fue la residencia y jardines de los Condes de Zubiría, cuyo primer titular fue Tomás de Zubiría e Ybarra (1857-1932), uno de los empresarios más notables de la burguesía bilbaína (fue presidente de Altos Hornos de Vizcaya y de la Naval de Sestao, entre otras). Por hacer la historia corta, la casa palacio y algunos edificios auxiliares fueron destruidos durante la Guerra Civil y fue en 1939 cuando el arquitecto bilbaíno Manuel María Smith (1879-1956) recibió el encargo de diseñar y construir una nueva casa palacio y en 1941 una nueva portería para el recinto. En ella es donde se encuentra la hornacina (ver foto). Se dice que el estilo de la portería se asemeja a los "gatehouses" ingleses, con paso de carruajes incluido.

¿Por qué el arquitecto Smith (o sus clientes Zubiría) incluyeron esa hornacina con el santo inglés? Chi lo sa... por ahora no he encontrado ninguna fuente que lo explique.

Pero un curioso impenitente no se detiene ahí... y seguí tirando del hilo... y busqué qué relación podía haber tenido el santo inglés con España. Y ahí aparecieron una serie de datos curiosos. Antes, un poco de contexto:

Thomas Becket (Londres, 1118 - Canterbury 1170) fue un noble, político y religioso católico inglés, arzobispo de Canterbury entre 1162 y 1170, y lord canciller del Reino de Inglaterra. Fue asesinado el 29 de diciembre de 1170 tras entrar en conflicto con su anterior protector el rey Enrique II de Inglaterra por la defensa de los intereses de la Iglesia católica inglesa, por lo que es considerado mártir y venerado como santo por las iglesias católica y anglicana. 

Enrique II estuvo a punto de ser excomulgado por este asesinato (no está claro si lo ordenó directamente o fue una mala interpretación de un duro comentario suyo por parte de algunos de sus caballeros). El caso es que, para ser rehabilitado y volver al redil de la iglesia, tuvo que sufrir una dura penitencia pública.  El papa Alejandro III canonizó al mártir Thomas poco más de dos años después de su muerte, en 1173. El rey Enrique II, en un nuevo gesto de arrepentimiento, declaró a Santo Tomás de Canterbury (como se le empezó a conocer) como santo protector de su familia, la famosa casa de Plantagenet, y ordenó a sus descendientes que difundieran el culto al nuevo santo allá donde se encontraran.

Relacionado con esto, ese mismo año 1170 se había dado otro hecho interesante relacionado con esta familia. Leonor Plantagenet, sexta hija de Enrique II, se había casado ese año en Tarazona con el rey Alfonso VIII de Castilla (sí, el de las Navas de Tolosa). Leonor tenía diez años y Alfonso quince, pero así funcionaban las cosas por entonces. O sea que había una Plantagenet en Castilla. 

Fuera casualidad o no, resulta que en 1175, solo 5 años después de la muerte del santo y 2 desde su canonización, "desembarcan" en Salamanca dos maestros constructores ingleses, los hermanos Ricardo y Randulfo (así, sin apellido han pasado a la historia), que asumen la iniciativa de construir una iglesia en honor del santo inglés, la iglesia de Santo Tomás Cantuariense, y así contribuir a difundir su culto. (Cantuariense era la versión latina de Canterbury; su arzobispo era el Archiepiscopus Cantuariensis). La iglesia fue la primera (o de las primeras, hay opiniones) construida en honor al santo fuera de Inglaterra, y se conserva hasta hoy día con esa misma advocación en el núcleo urbano de Salamanca.

En poco tiempo, se supone que por influencia de la reina Leonor, se dedicaron templos a Santo Tomás de Canterbury en Toledo, Barcelona, Zaragoza, Burgos, Zamora, Soria y Astorga, entre otras localidades. O sea que queda acreditado cómo llegó y se difundió en los reinos de Castilla y de León el culto al santo a finales del siglo XII. 

Muy bien. ¿Y las chovas piquirrojas del título del post, a qué venían? Pues se trata de una leyenda que se difundió a partir del asesinato del santo. Se dijo que un par de "córvidos", atraídos por la escena del crimen, mojaron sus patas y sus picos en la sangre derramada del santo y se convirtieron en las chorvas piquirrojas ("red-billed chough" en inglés, Pyrrhocorax pyrrhocorax en su nombre científico) tal y como las conocemos ahora. 

La leyenda cuajó hasta el punto de que, con el paso del tiempo, pasaron a formar parte del escudo de Santo Tomás y, posteriormente, de la propia ciudad de Canterbury.

Pero lo curioso no termina ahí. Berenguela de Castilla, hija mayor de Alfonso VIII y de Leonor, y por tanto Plantagenet por vía materna, parece que heredó la devoción por el santo y adoptó de alguna manera la figura de las chovas piquirrojas como emblema. En el convento de Santa Clara de Salamanca, construido bajo su auspicio a finales del siglo XIII, en el artesonado que rodea su techumbre, entre una profusión de signos heráldicos, se encuentran estos dos paneles, símbolo de la unión de Castilla y Plantagenet:





Hay que ver lo que da de sí un paseo estival... Y así se escribe el post.
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Posdata 1: Las chovas (no sé muy bien si piquirrojas, piquigualdas o de las dos especies, que son las únicas que hay) son muy populares en la ciudad de Segovia. Al final de la tarde, sobre todo en primavera y verano, se las puede ver revoloteando, armando ruido y buscando su acomodo para la noche alrededor de la Catedral.

También tienen su leyenda: se dice que nunca se posan en la iglesia de la Veracruz, extramuros de la ciudad. Al parecer, un caballero templario murió tras inaugurarse el templo. Su cuerpo quedó solo una noche en el altar, y las chovas y los grajos picotearon el cadáver hasta dejarlo en los huesos. El prior maldijo a las aves y les prohibió posarse jamás en el tejado. Desde aquel día, dicen que ningún grajo o chova se posa sobre la Iglesia de la Veracruz. 



Posdata 2: En el pueblo segoviano de Vegas de Matute, la iglesia parroquial también está bajo la advocación de Santo Tomás de Canterbury. Se construyó a finales del siglo XVI por iniciativa del señor de Las Vegas, Don Pedro de Segovia, y la llevó a cabo el famoso arquitecto Rodrigo Gil De Hontañón. ¿Por qué esa advocación? Nuevamente, chi lo sa...
Pero cada 29 de diciembre se sigue sacando al santo patrono en procesión y se le bailan unas jotas...




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viernes, 9 de octubre de 2026

Suena un poco asquerosito...

...pero quizá el remedio a muchas de las enfermedades que podríamos calificar como propias del desarrollo humano venga de la vuelta a los orígenes... para ser más explícito, de las bacterias contenidas en los intestinos de individuos no "contaminados por la civilización".

Más claro: En poblaciones nativas, aisladas en lugares remotos del mundo, se han extraído muestras del microbioma (toda esa "fauna" que puebla nuestros intestinos), se han aislado los microorganismos que la componen y se han comparado con los de individuos habitantes de urbes modernas y, en ciertos casos, afectados de enfermedades que se pueden calificar como asociadas al progreso humano: obesidad, diabetes enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa, colesterol alto, esclerosis múltiple,... y las diferencias son significativas:

viernes, 2 de octubre de 2026

¿De dónde vienen los insultos?

Fue a finales del pasado mes de julio, en plena emergencia causada por los incendios en Ávila, Toledo y Madrid, cuando se produjo un intercambio de insultos entre dos conocidos políticos (creo que no hace falta explicitarlos) utilizando la palabra mamarracho/mamarracha. A los dos días, el periodista y recientemente nombrado académico de la RAE Álex Grigelmo publicaba en El País un artículo titulado "La palabra "mamarracho" como distracción". En él comentaba lo sucedido y, en lo que yo me fijé, ponía a "mamarracho" como "una muestra más de cuánto nos gustan a los hispanohablantes los insultos con reiteración vocálica, como tarambana, ganapán, mangarrán..." y así continuaba con una lista de unos 30 insultos más o menos conocidos.

Y lo que he hecho ha sido buscar 1) las definiciones de estos insultos según el diccionario de la RAE 2) el año de su incorporación a los diccionarios oficiales del español y 3) su etimología, algunas realmente curiosas. He seleccionado 12, los que me han parecido más interesantes, y los presento por orden de antigüedad en los diccionarios: 

- Haragán -1. adj. Que rehúye el trabajo.

Aparece por primera vez en el "Vocabulario Español/Latino" de 1495. La RAE lo incorpora a su diccionario en 1734.

Procede del árabe hispanico ẖará kán 'excremento ha sido', dicho para descalificar a alguien. Aunque hay otra propuesta que lo hace proceder de al-jayaguan , animales rebeldes que no querían caminar.


viernes, 25 de septiembre de 2026

¿Qué harán los humanos cuando la IA lo haga todo mejor?

Nota previa: Tenía ya previsto un post para publicar esta semana, pero... "la actualidad manda". En las dos últimas semanas ha "estallado" con gran efervescencia el debate sobre los peligros potenciales del desarrollo de la Inteligencia Artificial. Unos alertan sobre el riesgo que puede suponer para el futuro de la humanidad; otros matizan y descartan esos riesgos, si se establecen los controles oportunos. No voy a entrar hoy en ese debate. 

Pero sí que me ha hecho recordar un artículo publicado en agosto por Peter H. Diamandis, titulado "Qué harán los humanos cuando la IA lo haga todo mejor", que me hizo reflexionar cuando lo leí y que creo que aporta una visión muy interesante y reveladora, quizá excesivamente optimista, sobre el futuro que nos espera...

Lo copio y traduzco (Google Translate) tal cual. Solo he añadido algunas imágenes, para complementar el texto.

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Una reflexión sobre el propósito, el sentido y el futuro más allá del trabajo

Peter H. Diamandis - 18 de agosto

jueves, 17 de septiembre de 2026

Porque... ¿y si sí?

Me imagino que la famosa frase de José Mota en el título habrá llamado tu atención y pensarás... ¿de qué irá el post de hoy? Pues la respuesta es fácil: voy a exponer una serie de datos/hechos y luego formularé una hipótesis. Tú mismo tendrás que responder si te parece acertada o descabellada.

Hechos I (y no, no es el libro bíblico) - La ciudad de Cartago, de la que solo quedan unas ruinas en las afueras de la actual ciudad de Túnez, fue fundada por emigrantes fenicios de Tiro a finales del siglo XI a.C. (alrededor del 814 a.C., según los expertos) El nombre de Cartago, qrt-ḥdšten en lengua fenicia, significaba "ciudad nueva". Estaba situada en un enclave enormemente valioso desde un punto de vista geopolítico y comercial. En mitad del Mar Mediterráneo, a unos 300 km de la isla de Sicilia y a unos 400 km de la de Cerdeña. Todo el tráfico marítimo, de este a oeste y de oeste a este, tenía que pasar por delante de su costa.

A mediados del siglo VI a.C. (es decir, unos 270 años desde su fundación), Cartago ya era una potencia importante en esa zona del Mediterráneo, que compartía con griegos (con importantes colonias en Sicilia) y etruscos (Roma todavía no había llegado a ser República). Se calcula que tendría unos cientos de miles de habitantes.

viernes, 11 de septiembre de 2026

El Tigre de Deusto

Va siendo costumbre que uno de mis primeros posts después del verano se refiera a algún edificio singular de Bilbao (ver el de 2024: "El misterio de los dos ¿pedagogos? desaparecidos" aquí y el de 2025: "Las Salas-cunas de finales del siglo XIX" aquí) Pues bien, este año voy a hablarte de "El Tigre de Deusto".

Si, como hacen ahora muchos turistas, vas paseando por el margen de la ría de Bilbao desde el Museo Guggenheim hasta el edificio Euskalduna, y te fijas en la orilla opuesta, la que corresponde al barrio de Deusto, verás este edificio:


viernes, 4 de septiembre de 2026

Cuando podías comprar heroína y cocaína en la farmacia...

En el post titulado "Productos que empezaron con otro uso", que publiqué en noviembre de 2022, ya hacía mención a algunos medicamentos que terminaron usándose para un fin muy distinto del que originalmente se pensó (por ejemplo el listerine o el bótox; lo puedes volver a leer aquí). Lo mismo pasó con algunos medicamentos que inicialmente se despachaban sin problemas en las farmacias y que hoy están catalogados como "drogas prohibidas". Vamos a ver el caso de la heroína y de la cocaína.

Heroína - Nombre químico: Diacetilmorfina - diamorfina. 

Aunque su primera síntesis, por acetilación de la morfina, se produjo en 1874, no fue hasta 21 años después, en 1895, cuando el químico Felix Hoffmann, de la farmacéutica alemana Bayer, lo registró con ese nombre. Al parecer, querían hacer referencia a los efectos "heroicos" y de algún modo eufóricos que provocaba su consumo.

Se presentaba como sustituto de la morfina, con propiedades analgésicas, supresor de la tos persistente, antidiarreico y que "no provoca adicción ni otros efectos secundarios". Y se compraba tranquilamente en la farmacia, en prácticos botes. 

En su descripción aseguraba que "la heroína no causa estreñimiento. Su dosis es mucho más baja que la de la morfina. La heroína se puede administrar a pacientes con un corazón débil que no tolera la morfina. Se recomienda administrarla en forma de polvo, mezclada con azúcar, o se puede disolver en brandy (sic) o en agua acidulada por la adición de unas pocas gotas de ácido acético".