...pero quizá el remedio a muchas de las enfermedades que podríamos calificar como propias del desarrollo humano venga de la vuelta a los orígenes... para ser más explícito, de las bacterias contenidas en los intestinos de individuos no "contaminados por la civilización".
Más claro: En poblaciones nativas, aisladas en lugares remotos del mundo, se han extraído muestras del microbioma (toda esa "fauna" que puebla nuestros intestinos), se han aislado los microorganismos que la componen y se han comparado con los de individuos habitantes de urbes modernas y, en ciertos casos, afectados de enfermedades que se pueden calificar como asociadas al progreso humano: obesidad, diabetes enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa, colesterol alto, esclerosis múltiple,... y las diferencias son significativas:
- En las muestras obtenidas de los nativos de la tribu Hadza, en Tanzania, cuyo estilo de vida es muy parecido al de los cazadores recolectores primitivos, y cuya dieta está muy basada en miel, frutos rojos, tubérculos, caza menor y antílopes, se encuentra un microbio que convierte el colesterol en coprostanolol, una sustancia inerte para el organismo humano y que se elimina fácilmente. En esta tribu, apenas se dan enfermedades cardiovasculares.
- Los pescadores buceadores de la tribu Bajau, en Indonesia, han desarrollado un bazo muy grande, lo que les permite inmersiones en apnea de hasta 13 minutos. Pero, además, el análisis de su epidermis y de su microbioma ha descubierto una gran variedad de microorganismos no catalogados, que pueden explicar estas extraordinarias facultades y su adaptación al medio marino.
- Un microbio aislado en una muestra en África permite extraer energía de tubérculos duros y fibrosos y otro en Japón permite extraer hidratos de carbono a partir de algas marinas.
En 2014, cuando todavía eran estudiantes de doctorado del MIT, el matrimonio francés formado por Mathieu Groussin y Mathilde Poyet tuvieron la idea de crear este "banco de microbioma" y obtuvieron financiación para crear Global Microbiome Conservancy (GMbC - www.microbiomeconservancy.org).
Su trabajo se centra en cuatro actividades clave (copio de su página web):
Conservación: Dedicamos nuestros esfuerzos a conservar una biodiversidad invisible, íntima y crucial para los seres humanos: el microbioma intestinal. Mediante el cultivo, el aislamiento y el almacenamiento de bacterias intestinales, estamos creando una biblioteca global, abierta y sin ánimo de lucro de nuestro patrimonio microbiano.
Representación: Estamos firmemente comprometidos a trabajar con una amplia variedad de poblaciones humanas en todo el mundo —incluidos pueblos indígenas y grupos subrepresentados— para fomentar la inclusión en la ciencia del microbioma. Los participantes conservan la propiedad de sus microbiomas.
Desarrollo de capacidades: Nuestro consorcio global promueve el desarrollo de capacidades en las instituciones asociadas mediante formación científica y apoyo a la investigación local.
Avance del conocimiento: Generamos recursos sobre el microbioma para la comunidad científica, con el fin de impulsar el avance de la ciencia y promover la salud humana. Utilizando estos recursos, abordaremos grandes interrogantes científicos sobre el microbioma humano. Llevamos a cabo actividades de divulgación y educación para promover los objetivos del GMbC y difundir el conocimiento sobre el microbioma.
Hasta la fecha, este "biobanco" de muestras fecales ha cultivado, aislado, secuenciado y puesto a disposición de científicos de todo el mundo casi 10.000 cadenas bacterianas, que representan unos 600 grupos de especies. Procedentes de poblaciones no industrializadas de Europa, Norteamérica, África y Asia, desde las tribus de Tanzania hasta los inuit del Círculo Ártico. Su almacén central está en Kiel (Alemania).
Y el paso lógico, aunque no exento de complicaciones médicas y legales es: ¿se podrían re-introducir estos microbios específicos procedentes de "donantes" en pacientes afectados de las enfermedades para las que se han demostrado efectivos? Lo que, en la prensa, ya ha aparecido como "el futuro de los trasplantes fecales". Esta noticia es del 30 de mayo de este año:
Aparte de las complejidades médicas, hay aspectos legales a resolver, como por ejemplo quién se beneficia de los ingresos procedentes de esos tratamientos, o más específicamente: ¿le reportará algún retorno al nativo tanzano que proporcionó su materia fecal?
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Este artículo está basado en el titulado "The global hunt to unlock the healing power of... poop" ("La búsqueda global para descubrir el poder curativo de... la caca") de Adam Piore, publicado en el número de mayo de 2026 del National Geographic Society Magazine.
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