... où les instruments de musique ne se connaissaient pas entre eux". Es curioso cómo funciona la memoria. Seguro que a vosotros también os pasa. Yo estudié francés en el colegio, desde los 6 a los 17 años. Y llegué a tener, creo, un buen nivel. Pero luego vino la necesidad de aprender inglés, y el francés fue siendo desplazado hacia capas más profundas del cerebro. Pero ahí, de alguna manera sigue. Y de vez en cuando, por algún extraño mecanismo, sale a la superficie. Eso me ha pasado hace poco con la frase que encabeza el post. Que es el comienzo de una pequeña actividad didáctico-musical que hicimos en la clase de francés de 4º de Bachillerato, me imagino que con la ayuda de un tocadiscos o, quién sabe, de un moderno "radio-cassette".
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Portada del disco |
Buscando en el todopoderoso YouTube, la he encontrado. Resulta que se llama "Piccolo, Saxo et compagnie", un cuento pedagógico-musical creado en 1956 por André Popp y Jean Broussolle, y cuya primera versión discográfica fue narrada por François Périer. El argumento es éste: en el Reino de la Música, hace muchos años, cada familia de instrumentos vivía aislada, ignorando la existencia de las demás. Pero un día, la familia de las cuerdas oye hablar de la de los vientos y decide invitarles. Poco a poco van añadiendo familias al grupo (maderas, metales, percusión,...) hasta que, con la inclusión del piano, conforman la gran orquesta.
Es una bonita y entretenida manera de enseñar a los niños la estructura de una gran orquesta sinfónica, las distintas familias que la integran y los nombres y sonidos de cada instrumento. Una versión actual (2015), interpretada por la Orquesta Nacional de Lille y un vigoroso narrador, la puedes escuchar aquí. Son 40 minutos, y si hay niños en casa, seguro que les engancha (aunque no entiendan el francés).