viernes, 29 de septiembre de 2023

Goma arábiga: del sello postal a la Fanta de Naranja

Seguro que los lectores más jóvenes de este post no han tenido que ensalivar nunca un sello de correos; para eso se inventaron hace ya tiempo los sellos autoadhesivos. Pero los más talluditos sin duda recordarán ese sabor peculiar que te quedaba en la boca tras pegar un lengüetazo al reverso del sello que querías pegar en la carta. Y si tenías que enviar varias y no tenías a mano la esponjilla humedecida...

Pues ese sabor provenía de la goma arábiga. Está documentado que, el primer sello de correos que se "pegó", en Inglaterra en 1840, conocido como el "Penny Black", ya se pegaba en los sobres gracias a la goma arábiga que llevaba en su reverso.

Otro uso muy popular de la goma arábiga entre los escolares de mi generación era como pegamento para papel, cartón y cosas ligeras. ¡Cuántas colecciones de cromos y trabajos manuales se iban completando con la ayuda del bote de Pelikan y su peculiar lengüeta agujereada! (La fábrica en España de la multinacional alemana Pelikan estaba en Mollet del Vallés, Barcelona. Otro de sus productos estrella era la "tinta china", que tantos dolores de cabeza nos causaba al usar el tiralíneas en las clases de dibujo técnico)

Pues hasta ahí llegaba mi conocimiento de los usos de la goma arábiga hasta que, el mes de junio pasado, leí en "EL PAÍS" un artículo de Marc Español titulado "La guerra en Sudán daña la venta de goma arábiga" y me descubrió un mundo desconocido. (Puedes leer el artículo aquí)

 Vamos poco a poco.


Primero, la procedencia: La goma arábiga se obtiene de algunos tipos de acacia  (Acacia senegal y Acacia seyal) que la emplean en un mecanismo natural de defensa. Cuando la corteza de estos árboles es dañada por algún agente exterior, la planta exuda una disolución acuosa de la goma y sella la herida, previniendo así posteriores infecciones o la deshidratación. Esa disolución acaba secándose al aire, dejando unas costras sólidas que pueden recolectarse fácilmente. En las actuales plantaciones de acacias para obtener goma arábiga, esas heridas se provocan deliberadamente, igual que se hace en los pinos negrales de Castilla para obtener la resina. 

Una vez recolectada, la goma se limpia, se procesa y se envía a granel a las industrias transformadoras.

Después, la historia. Copio de la Wikipedia: "Ya los egipcios la utilizaban en el proceso de la momificación y en la elaboración de algunos cosméticos y perfumes. Tras haber caído en el olvido, fue redescubierta por navegantes europeos en el siglo XV en el África subsahariana. En 1445, el infante portugués Enrique el Navegante estableció un puesto comercial en la isla de Arguin (frente a la costa de la actual Mauritania), que adquiría goma de acacia y esclavos para Portugal. Con la fusión de las coronas portuguesa y española en 1580, los españoles se convirtieron en la influencia dominante a lo largo de la costa. En 1638, sin embargo, fueron reemplazados por los holandeses, quienes fueron los primeros en comenzar a explotar el comercio de goma de acacia. 

En 1678, los franceses expulsaron a los holandeses y establecieron un asentamiento permanente en Saint Louis, en la desembocadura del río Senegal. La goma arábiga pasó a desempeñar un papel fundamental en la estampación textil y, por tanto, en las economías preindustriales de Francia, Gran Bretaña y otros países europeos. Tras la «Guerra de la Goma» en el siglo XVIII, Francia se quedó con el monopolio para el mercado europeo".

La característica más notable de la goma arábiga, que le ha abierto muchas aplicaciones, es que se trata de una sustancia comestible. O, por decirlo con más rigor, que es inocua para el organismo humano. De ahí que, hoy en día, la mayor parte de la producción de goma arábiga se utiliza en la industria alimentaria para fijar aromas, estabilizar espumas y emulsiones, modificar la consistencia de alimentos o clarificar vinos. También se utiliza en la fabricación de algunos medicamentos. 

En la lista de aditivos alimentarios permitidos por la Unión Europea, figura con el número E-414 y, por ello, se ha usado y se usa en golosinas como las gominolas, chocolatinas, refrescos sin alcohol, chicles, etc. Seguro que, si miras en las latas que tienes en la nevera o en la despensa, como hice yo, encuentras en alguna el aditivo E-414. Se suele citar a Coca-Cola, Pepsi, M&M y Ben & Jerry´s como algunas de las marcas más conocidas que son grandes compradores de goma arábiga.

Pues bien, el hecho de que el conflicto armado que estalló en Sudán en abril de este año ponga en peligro el suministro mundial de goma arábiga se debe a dos razones: 

"Cinturón de la goma arábiga"
1) A que la producción mundial de goma arábiga está concentrada en la región subsahariana, desde Senegal hasta Somalia, y

2) Que, dentro de esa amplia zona, Sudán representa el 70% de las exportaciones mundiales. Nigeria es el segundo.

El comercio de la goma arábiga ha sido tradicionalmente muy opaco. Dos empresas francesas, Alland & Robert (fundada en 1884) y Nexira (1895), compran más de la mitad de toda la producción de Sudán y se reparten buena parte del mercado mundial.

Habrá que ver cómo evoluciona el conflicto en Sudán (que aparece poco en los telediarios) para ver si se restablece la normalidad en el suministro o los consumidores de goma arábiga tienen que buscar un aditivo alternativo.


Mujeres keniatas recolectando goma arábiga
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Nuestra ilustradora, Tatiana R., en esta ocasión transforma el "planeta de los baobabs" del Principito en el "planeta de las acacias", fuente de la goma arábiga, y sitúa en él las pirámides nubias de Sudán, menos conocidas que las de Egipto, pero no menos misteriosas e impactantes:


(Ilustración de Tatiana Restrepo (www.tatisart.com) para "Curios")

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5 comentarios:

  1. Hablando de gomas, creo que merecería una monográfica, si no la ha tenido ya, la historia del preservativo.

    Se hizo celebre por su fragilidad el Condon de Aquiles

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  2. La goma arábiga es un polisacárido (un azúcar, vamos) y otra de sus aplicaciones, muy relacionada con la descrita aquí para los sellos de correos, fue como cola para el papel pintado, en otros tiempos muy popular para forrar las paredes de viviendas y negocios. El papel es celulosa (otro polisacárido, pero con enlaces “trans”, que lo hacen casi indestructible) y resulta que hay un animalito a quien le encanta la goma arábiga y además puede alimentarse de celulosa (y sólo existen dos animales capaces de ello, microorganismos aparte, por lo que merece nuestro respeto), el pececillo de plata, que tiene muchos nombres, incluidos los de “bicho del zócalo” y “come santos”. Así que cuando veáis uno de éstos por casa pensad en la goma arábiga, que seguro que anda cerca (en vuestra vivienda o en la de algún vecino, probablemente tras el zócalo, donde nadie se molestó en arrancar el papel pintado y, si lo hizo, dejó la goma arábiga para su disfrute). Saludos.

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  3. Me he dado cuenta de que soy muy mayor y muy ignorante. Mayor, porque me acuerdo perfectamente del regusto un poco espantoso que te dejaba en la boca pegar sellos, e ignorante porque jamás se me había pasado por la cabeza que cada vez que me bebo una coca-cola o una fanta, ahí me meto para mi cuerpo serrano un poquito de goma arábiga. Gracias, Ángel, muy interesante como siempre.

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  4. Otra goma es la xantana, o xilitol, que no tiene nada que ver con el tenis. La podemos encontrar en los supermercados para espesar repostería sin gluten.

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