viernes, 12 de noviembre de 2021

En busca del perro perfecto

En el artículo sobre la raza alana ya anuncié que habría una continuación. Para hablar de los intentos de búsqueda de la raza de perros perfectos para ciertas tareas. Actividad que tuvo su período álgido en los 50 años que van desde finales del siglo XIX a la 2ª Guerra Mundial. Seguramente habrá trabajos mucho más exhaustivos y publicaciones especializadas sobre el tema; aquí me limitaré a reseñar aquello que, consultando la información disponible en la red, me ha parecido más curioso y/o interesante. Vamos por orden.

Empezamos con el capitán de caballería del ejército alemán Max von Stephanitz (1864-1936) al que se considera el "padre" de la raza canina del pastor alemán, tal y como la conocemos ahora. En 1899, junto con otros criadores, fundó la Verein für Deutsche Schäferhunde (Asociación del Pastor Alemán). El primer ejemplar inscrito fue Horand von Grafath (los alemanes se tomaban muy en serio el nombre de sus perros). El pastor alemán, fruto de cruces entre perros pastores de Turingia y Württemberg, fue creado para guarda y protección de los rebaños de ovejas y carneros contra los lobos. Stephanitz usó el conocimiento que había adquirido durante sus años en la Facultad de Veterinaria y estableció un "gran diseño" que quería que los criadores tuvieran como objetivo, con un juicio basado en el ángulo de los huesos, las proporciones y las medidas generales. Con el tiempo, el pastor alemán dejó atrás sus tareas "ovejeras" y pasó a ser un compañero muy apreciado en el Ejército, para una diversidad de tareas, como luego veremos.

Otra línea que se desarrolló en paralelo fue la de perros para el servicio sanitario militar. Utilizo como fuente principal el documento con el mismo título escrito en 1914 por Guillermo Swarth, Delegado especial de la Cruz Roja Española, en el que sugería a las autoridades españolas que crearan una unidad canina de estas características como ya habían hecho otros países. Copio sus palabras:

"Conocidos y admirados son los perros policías, estafetas, salvadores, vigilantes, etc., que se destinan a empresas para las que el hombre mismo se considera incapaz o inferior; pero donde su papel se cotiza más alto, donde su cooperación resulta más eficaz, extraordinaria y hasta sublime, es en la busca y socorro de heridos, en los campos de batallas y en los sitios de catástrofe, sobre todo cuando se hallan convenientemente enseñados para tales fines. 

He aquí el perro ambulante o sanitario, cuya implantación en España o sea en su ejército, brindo modestamente a la benemérita y honorable Cruz Roja Española, para que, con su indudable autoridad y notorio altruismo, acoja semejante idea, en igual o parecida forma a como ha sido adoptada en las principales naciones de Europa". 

Y así, nos va describiendo que:

- Alemania fue la primera que trató de resolver este problema de la busca de heridos. En 1890, dos perros, llamados Juno y Mars, fueron enseñados por el Batallón de Cazadores de la Guardia. Tres años después, se fundó una Sociedad "Deutscher Verein für Sanitätshunde", costeada por los poderes públicos, con objeto de educar a los perros para buscar heridos. El paso dado por Alemania fue seguido poco después por Inglaterra, Holanda, Italia, Austria, Suecia, Rusia y América. 

- Durante la 2ª guerra Anglo-Boer (1899-1902), el teniente Johannes salvó la vida a centenares de heridos, que encontraron los perros y que antes no habían hallado los camilleros. Durante la guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), se hicieron también ensayos que coronó el éxito, siendo de notar, según la observación del comandante ruso Perdisky, que los perros, acostumbrados a los europeos, no descubrieron ni un solo herido japonés.

- Los proyectiles modernos, según dictamen facultativo, no suelen producir la muerte por los destrozos que ocasionan en el cuerpo del combatiente, sino por la infección de la herida o el derramamiento de sangre, fácilmente eludidos si se acudiera más prontamente a la curación de las heridas. Lo cual solo es posible aprovechando el tiempo, en vez de perderlo buscando al paciente. Con la guía y rapidez que suponen los perros que, con su olfato y oído excepcionales, son capaces de encontrar al herido, postrado en los repliegues mas recónditos o inaccesibles del terreno, inescrutables algunos para los camilleros o sanitarios, donde el individuo se ha resguardo durante la lucha o se ha escondido después de la lesión. 

- En 1870 (Guerra Franco-Prusiana), los alemanes tuvieron más de 127.000 heridos, 40.000 muertos y 4.000 desaparecidos; y los franceses... más de 136.000, 43.000 y 11.000 respectivamente. En ese número de desaparecidos, figuran, desde luego, algunos prisioneros y desertores no identificados, pero la mayor parte son muertos, perdidos en el lugar del combate... y ¡cuántos de ellos se hubieran salvado, oportunamente atendidos! 

En cuanto a las razas más apropiadas para ser entrenadas en estas tareas, Swarth pide consejo al capitán Manuel Batllé, que escribe:

"Como raza más apropiada a este servicio en España, considero que el perro "fox-terrier" es el más adecuado por su inteligencia y resistencia, así como por su vista y olfato. En España tenemos para dichos servicios el perro de lanas llamado de aguas, el alano y el pachón español. El primero tiene gran docilidad, vista y olfato muy desarrollados, asimilando muy bien las lecciones; su olfato, aunque bueno, es inferior al de los otros dos, así como la resistencia. El segundo es más bravo, aunque dócil, resistente y fuerte, buen rastreador por su olfato y vista, y fácil en la enseñanza, así como el ladrido muy potente. De los tres, el más apropiado, el pachón, es inteligente, dócil, tiene olfato, vista y oídos muy finos, su ladrido fuerte pero es menos resistente que el alano y de menos poder. Estas tres razas darían el resultado apetecido, con una enseñanza buena y no solo para servicio sanitario sino como perros exploradores en el servicio avanzado de campaña, descubriendo las emboscadas del enemigo y por las noches avisarían la presencia de extraños a bastante distancia, cualidad inherente a todo perro".

Parece que las sugerencias de Swarth y Batllé no cayeron en saco roto... pero tardaron su tiempo en cristalizar. No he conseguido la fecha de creación de la unidad canina de la Cruz Roja Española, pero sí un testimonio gráfico de su participación en lo que quizá fuera su primer desfile oficial, el 14 de abril de 1936:

Diario AHORA - 15 de abril de 1936

Genealogía de los primeros perros "boxer"
Un tercer proceso simultáneo en el tiempo fue la re-creación de la antigua raza "bullenbeisser" (literalmente "mordedor de toros") extinguida por cruces sucesivos a comienzos del siglo XIX. Se hizo en Munich, donde se creó el "Deutscher Boxer Club". Quizá no con un fin utilitario en sí mismo, sino para recuperar lo que se consideraba una raza prototípica de Alemania. 

Por hacer la historia corta, a partir de 1887 se cruzaron ejemplares "bulldog" ingleses con perros de presa españoles (como la famosa alana "Flora", que participaba en festejos taurinos en el sudoeste francés). El resultado de distintos cruces y generaciones fue el perro "boxer".

En relación con este empeño de recuperar viejas especies desaparecidas, muchas fuentes involucraron a altos mandos del ejército nazi, en especial a su "Reichsmarschall" Hermann Göring (1893-1946). Sin embargo, aunque éste fuera un entusiasta patrocinador de la iniciativa, parece demostrado que la idea partió de los Directores de los Zoológicos de Berlín y Munich, los hermanos Lutz y Heinz Heck, ya en 1921. Entre las especies que inicialmente se fijaron como objetivo estaban el bisonte europeo y el legendario uro (antepasado remoto del toro bravo). Para ello se utilizaron distintas razas de vacas y toros, algunas propias de la Península Ibérica.

Ejemplar típico de Boxer
Lo que sí está demostrado es que, ya con el partido nazi en el poder, se redoblaron los esfuerzos con los perros para conseguir cualidades más propias de la escena bélica (perros estafeta - espías - contrabandistas - detección de explosivos,...) y también orientadas al control e intimidación de los prisioneros en cárceles y campos de concentración. En el aeródromo de Villafría, en Burgos, hay constancia de varios envíos de aviones de la Legión Cóndor llenos de perros (perdigueros, alanos,...) en 1937 hacía Alemania, donde se habla de instalaciones destinadas a la cría y entrenamiento masivo, por donde pasaron hasta 200.000 perros. 


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Una novela muy interesante que se desarrolla alrededor de estos temas, en el contexto de la Guerra Civil Española, es "Pacto de Lealtad", de Gonzalo Giner (Editorial Planeta, 2014). Con el subtítulo de "Un perro, una espía, una guerra". Muy recomendable.
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Le dedico este post, y espero su benevolencia, a mi amiga y experta juez de certámenes caninos Irene G., ahora empeñada, una más a añadir a sus múltiples ocupaciones, en el proyecto de revitalizar, modernizar y profesionalizar la Real Sociedad Canina de España (RSCE) (www.rsce.es). 
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1 comentario:


  1. Muchas gracias Ángel! Me parece muy interesante, lo comparto en las redes!!!

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