El Madrid de la foto está al otro lado del charco, en el Estado de Nuevo México (EE.UU.), a unos 45 km al suroeste de la más conocida ciudad de Santa Fe. Esta foto y las que acompañan este artículo las saqué hace ya unos cuantos años, en un viaje que me llevó por esas tierras. Y ahora me ha dado por buscar la historia de este pequeño pueblo... ¿Por qué se llama Madrid y desde cuándo? Y es lo que te voy a contar.
viernes, 28 de octubre de 2022
Madrid, Speed Limit 30
viernes, 21 de octubre de 2022
Los cuentos que nos han contado
Tranquilos, que no voy a hablar de política. Sino de cuentos, cuentos. De los de "Érase una vez...". De los de Perrault, los hermanos Grimm, Andersen... Pero vamos por orden.
Charles Perrault (1628, París - 1703) publicó su primera recopilación en 1683 con el título de "Cuentos de antaño" (también "subtitulados" como "de Mamá Ganso"). Ahí están estos 8: "La Cenicienta", "La Bella Durmiente del bosque", "Caperucita Roja", "Pulgarcito", "Barba Azul", "El Gato con Botas", "Las Hadas" y "Riquete el del copete".
El propio Perrault reconoció que los cuentos no eran creación suya, sino que se había limitado a recoger las versiones orales de estas historias que circulaban por Francia desde hacía tiempo. Y, si acaso, "atemperar la crudeza de esas versiones". Enseguida veremos de qué hablaba.
Hans Christian Andersen (1805, Odense - 1875) publicó en 1835 las "Historias de aventuras para niños". Andersen sí que creó nuevos cuentos, entre ellos los famosos de "La Sirenita", "El Patito feo", "La Princesa y el guisante" o "El traje nuevo del Emperador".
Pero hay que retroceder hasta 1634 para encontrar la primera edición de "Lo cunto de li cunti overo lo trattenemiento de peccerille" ("El cuento de los cuentos, o el entretenimiento de los pequeños"), conocido como "El Pentameron", del autor napolitano Giambattista Basile (1570-1632). Son 50 cuentos, contados en 5 "jornadas", un poco a la manera de los cuentos del Decamerón, de ahí su "apodo". Fueron publicados por su hermana Adriana dos años después de su muerte, y bajo el anagrama de Gian Alesio Abbattutis.
viernes, 14 de octubre de 2022
El añil de los mayas y de los pintores marianos
Tiene razón Almudena M. C. (ver, si no lo has visto o no lo recuerdas, mi anterior post "El añil del arcoíris"). Nadie en el colegio te pedía el "lápiz añil". Me he tomado la molestia de buscar cómo describe los colores la popular caja de lápices Alpino y éstos son:
viernes, 7 de octubre de 2022
Homo PlusquamSapiens (ca. 10.000 d.C.)
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Australopithecus, Rhodesiensis y Neanderthalensis Galería de los Homínidos, MEH - Burgos Fotos: Roberto Sáez |
En esas figuras se puede apreciar cómo fueron evolucionando las distintas características físicas: altura, peso, corpulencia, tamaño craneal, morfología del rostro, estructura de columna vertebral, pelvis, extremidades, etc... en el viaje de adaptación que, durante miles y miles de años, emprendieron, desde el continente africano a todos los confines del planeta. Sólo características físicas externas, porque es lo que nos permite deducir el análisis del registro fósil (básicamente, huesos), aunque, a partir de ellas, los paleontólogos puedan formular hipótesis sobre otros aspectos funcionales: modo de locomoción, alimentación, habilidades manuales, capacidad de abstracción, ritos funerarios, etc...
Del Homo Sapiens de hace 10.000 años se va obteniendo mucha información, porque, además del registro fósil, empieza a dejar "huellas" de su actividad, en forma de asentamientos, herramientas, arte rupestre, lugares de encuentro o, quizá, de culto. Por ejemplo, ahora sabemos que el yacimiento de Göbekli Tepe, en el sudeste la actual Turquía, estuvo habitado por cazadores-recolectores entre el 9.600 y el 8.200 a.C., bastantes siglos antes de que empezara la agricultura y la ganadería.
Bien, le damos al "fast-forward" 10.000 años y nos encontramos en el presente. Primer cuarto del siglo XXI. Mundo convulso, globalizado pero diverso, con sus logros incontestables y sus muchas incertidumbres... Pero, aparquemos en lo que dura este post las preocupaciones y hagamos un ejercicio de prospectiva: si el Homo Sapiens evita todas las muchas oportunidades que seguro se le presentan de cargarse el planeta (por la vía rápida tipo guerra nuclear o por la lenta, tipo catástrofe ambiental o climática), ¿cómo podría ser el Homo Sapiens de dentro de 10.000 años?