viernes, 25 de septiembre de 2026

¿Qué harán los humanos cuando la IA lo haga todo mejor?

Nota previa: Tenía ya previsto un post para publicar esta semana, pero... "la actualidad manda". En las dos últimas semanas ha "estallado" con gran efervescencia el debate sobre los peligros potenciales del desarrollo de la Inteligencia Artificial. Unos alertan sobre el riesgo que puede suponer para el futuro de la humanidad; otros matizan y descartan esos riesgos, si se establecen los controles oportunos. No voy a entrar hoy en ese debate. 

Pero sí que me ha hecho recordar un artículo publicado en agosto por Peter H. Diamandis, titulado "Qué harán los humanos cuando la IA lo haga todo mejor", que me hizo reflexionar cuando lo leí y que creo que aporta una visión muy interesante y reveladora, quizá excesivamente optimista, sobre el futuro que nos espera...

Lo copio y traduzco (Google Translate) tal cual. Solo he añadido algunas imágenes, para complementar el texto.

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Una reflexión sobre el propósito, el sentido y el futuro más allá del trabajo

Peter H. Diamandis - 18 de agosto

jueves, 17 de septiembre de 2026

Porque... ¿y si sí?

Me imagino que la famosa frase de José Mota en el título habrá llamado tu atención y pensarás... ¿de qué irá el post de hoy? Pues la respuesta es fácil: voy a exponer una serie de datos/hechos y luego formularé una hipótesis. Tú mismo tendrás que responder si te parece acertada o descabellada.

Hechos I (y no, no es el libro bíblico) - La ciudad de Cartago, de la que solo quedan unas ruinas en las afueras de la actual ciudad de Túnez, fue fundada por emigrantes fenicios de Tiro a finales del siglo XI a.C. (alrededor del 814 a.C., según los expertos) El nombre de Cartago, qrt-ḥdšten en lengua fenicia, significaba "ciudad nueva". Estaba situada en un enclave enormemente valioso desde un punto de vista geopolítico y comercial. En mitad del Mar Mediterráneo, a unos 300 km de la isla de Sicilia y a unos 400 km de la de Cerdeña. Todo el tráfico marítimo, de este a oeste y de oeste a este, tenía que pasar por delante de su costa.

A mediados del siglo VI a.C. (es decir, unos 270 años desde su fundación), Cartago ya era una potencia importante en esa zona del Mediterráneo, que compartía con griegos (con importantes colonias en Sicilia) y etruscos (Roma todavía no había llegado a ser República). Se calcula que tendría unos cientos de miles de habitantes.

viernes, 11 de septiembre de 2026

El Tigre de Deusto

Va siendo costumbre que uno de mis primeros posts después del verano se refiera a algún edificio singular de Bilbao (ver el de 2024: "El misterio de los dos ¿pedagogos? desaparecidos" aquí y el de 2025: "Las Salas-cunas de finales del siglo XIX" aquí) Pues bien, este año voy a hablarte de "El Tigre de Deusto".

Si, como hacen ahora muchos turistas, vas paseando por el margen de la ría de Bilbao desde el Museo Guggenheim hasta el edificio Euskalduna, y te fijas en la orilla opuesta, la que corresponde al barrio de Deusto, verás este edificio:


viernes, 4 de septiembre de 2026

Cuando podías comprar heroína y cocaína en la farmacia...

En el post titulado "Productos que empezaron con otro uso", que publiqué en noviembre de 2022, ya hacía mención a algunos medicamentos que terminaron usándose para un fin muy distinto del que originalmente se pensó (por ejemplo el listerine o el bótox; lo puedes volver a leer aquí). Lo mismo pasó con algunos medicamentos que inicialmente se despachaban sin problemas en las farmacias y que hoy están catalogados como "drogas prohibidas". Vamos a ver el caso de la heroína y de la cocaína.

Heroína - Nombre químico: Diacetilmorfina - diamorfina. 

Aunque su primera síntesis, por acetilación de la morfina, se produjo en 1874, no fue hasta 21 años después, en 1895, cuando el químico Felix Hoffmann, de la farmacéutica alemana Bayer, lo registró con ese nombre. Al parecer, querían hacer referencia a los efectos "heroicos" y de algún modo eufóricos que provocaba su consumo.

Se presentaba como sustituto de la morfina, con propiedades analgésicas, supresor de la tos persistente, antidiarreico y que "no provoca adicción ni otros efectos secundarios". Y se compraba tranquilamente en la farmacia, en prácticos botes. 

En su descripción aseguraba que "la heroína no causa estreñimiento. Su dosis es mucho más baja que la de la morfina. La heroína se puede administrar a pacientes con un corazón débil que no tolera la morfina. Se recomienda administrarla en forma de polvo, mezclada con azúcar, o se puede disolver en brandy (sic) o en agua acidulada por la adición de unas pocas gotas de ácido acético".