Fue un "anónimo" seguidor (ahora ya me ha desvelado su identidad) el que, hace unas semanas, me puso en la pista del Dr. Trigo. Al hacerme notar, en el post sobre la zarzaparrilla como refresco, que el fabricante de la "esencia de zarzaparrilla" que figuraba en la última foto, el Dr. Trigo, fue también el "inventor" del TriNaranjus. Algo que yo, en aquel momento, desconocía por completo. Pues... "para qué las prisas"... A poco que leas sobre la vida y obra de D. Agustín Trigo Mezquita (Valencia, 1863-1952) te das cuenta de que da para mucho. A partir de los variados trabajos disponibles en la red, he realizado este pequeño "viaje", acompañando a D. Agustín con tres de sus principales productos: el citrato de magnesia, la esencia de aceite de hígado de bacalao y el Trinaranjus.
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D. Agustín Trigo con la vara de Alcalde |
Breve reseña biográfica: Valenciano, hijo de unos comerciantes de la Plaza del Mercado. Licenciado en Farmacia por la Universidad de Barcelona en 1888. Doctor por la de Madrid en 1892. Un año después, fundó los "Laboratorios Farmacéuticos del Dr. Trigo" en el nº 120 de la calle Sagunto, donde desarrolló sus distintas fórmulas y productos. Militante del P.U.R.A. (Partit d´Unió Republicana Autonimista), el partido fundado por Vicente Blasco Ibañez, con 68 años fue elegido alcalde de Valencia tras las elecciones municipales de 1931, aunque sólo estuvo 9 meses en el cargo.
Hombre polifacético, pintor, paleontólogo y astrónomo aficionado. Coincidió con Joaquín Sorolla en la Escuela de Bellas Artes. Instaló un observatorio astronómico en la azotea de sus laboratorios. Fue el único Presidente de la Academia de Medicina de Valencia que no era médico.
Citrato de magnesia efervescente .-
Fue el primer "producto estrella" de los Laboratorios. Anunciado como remedio eficaz contra el estreñimiento, estaba compuesto por ácidos cítrico (de naranjas y limones) y tartárico (de uvas), bicarbonato sódico y sulfato de magnesia. Fue premiado en la Exposición de París de 1900. Seguía la línea de las sales de frutas que se habían desarrollado desde mediados del siglo XIX, entre ellas, la más famosa y que todavía continúa "Sal de Frutas Eno", patentada por el inglés James Crossley Eno, de ahí su nombre.