viernes, 30 de enero de 2026

22 de octubre de 1844: La 2ª venida de Jesucristo

El martes 22 de octubre de 1844, en muchas ciudades y pueblos del nordeste de los Estados Unidos (Nueva York, Philadelphia, Massachussets, Vermont...), numerosas familias y grupos de vecinos se reunieron, de manera informal, para asistir a un gran acontecimiento que se había anunciado: la 2ª venida de Jesucristo.

Las crónicas reflejaron que, "en las dos últimas semanas antes del 22 de octubre, algunos, aunque no todos, dejaron de trabajar o de cosechar, y algunos, quizá muchos, regalaron dinero y bienes, intentaron reconciliarse con viejos enemigos y, en general, pusieron en orden sus asuntos, queriendo dar una buena impresión de sí mismos cuando estuvieran ante Jesús".

Ya sabemos que Jesús no apareció, y ese día que empezó a conocerse como "El Gran Chasco" ("The Great Dissapointment"). Pero... ¿Cómo se había generado esa expectativa? 

El "culpable" se llamaba William Miller (Pittsfield, 1782 - Hampton, 1849) y es una historia curiosa...

William Miller
Miller era un predicador de la iglesia baptista con una vida un tanto ajetreada. Por hacer la historia corta, en un momento dado se dedicó a estudiar en profundidad la Biblia, especialmente los detalles numéricos contenidos en las profecías que anuncian el fin de los tiempos, la segunda venida de Jesús y el Juicio Final. 

Especialmente significativo para él fue el versículo 8:14 del libro de Daniel, que copio de la versión de Nácar-Colunga: "Entonces dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas. Luego, será purificado el gran santuario". No me preguntes cómo ni por qué, pero de alguna manera llegó a la conclusión de que las tardes y mañanas no eran tales sino años, y que los 2.300 años eran la predicción de la 2ª venida de Jesucristo. ¿Y a partir de cuándo había que calcular esos años? Pues, por otra combinación de textos bíblicos y profecías, estableció que el año de partida debía ser el 457 a.C., que fue el año en que Artajerjes I, rey de Persia, publicó el decreto para reconstruir Jerusalén.

Lo resume muy bien este gráfico de la Wikipedia:





O sea, que -457+2300=1843. Esa fue su primera predicción. La hizo en 1818 (Miller tenía 36 años y faltaban otros 25 para el año señalado). Y fue desarrollando su teoría, primero en privado, y luego poco a poco en círculos próximos hasta que, en 1831, la publicó. Sea como fuere, el caso es que su teoría fue ganando adeptos a lo largo de los años. Y se empezó a conocer como "El Movimiento Millerita". Según se acercaba el año, sus seguidores le iban presionando para que fijara con mayor precisión una fecha para el "santo advenimiento". 

Basándose en nuevos textos y revisando sus cálculos, estableció el siguiente rango: "Del 21 de marzo de 1843 al 21 de marzo de 1844". Llegó el primer día con gran expectación, no sucedió nada, pasó el año completo sin suceder nada y, entonces, le pidieron explicaciones a Miller. "Es verdad, me he equivocado", reconoció; "la fecha correcta es el 18 de abril de 1844". Y pasó abril y nada... Vuelta a Miller. Caramba, a la tercera va la vencida: el 22 de octubre, de verdad de la buena. ¡Qué grandes dotes de persuasión debía de tener William Miller para que sus seguidores admitieran, se supone que sin rechistar, los sucesivos recálculos...!

Ya sabemos que el 22 de octubre de 1844 tampoco pasó nada excepcional, y comenzó el "Gran Chasco". 

Así describió Hiram Edson, uno de los líderes milleritas, su propia reacción ante aquella Gran Decepción:

"Nuestras expectativas eran muy altas, y así esperamos la venida del Señor hasta que el reloj dio las doce de la noche. El día había pasado y nuestra decepción se hizo inevitable. Nuestras más preciadas esperanzas y expectativas se desvanecieron, y nos invadió un llanto como jamás habíamos experimentado. Parecía superior a que si hubiéramos perdido todos nuestros amigos terrenales. Lloramos y lloramos hasta el amanecer.

El Rutland County Herald (Vermont) tituló la crónica
como "El mayor engaño de todos los tiempos"

Reflexionaba para mis adentros: "Mi experiencia del advenimiento ha sido la más rica y brillante de toda mi experiencia cristiana. Si esto ha resultado un fracaso, ¿Qué valor tiene el resto de mi fe? ¿Acaso la Biblia ha resultado ser un fracaso? ¿No hay Dios, ni cielo, ni ciudad celestial, ni paraíso? ¿Es todo esto solo una fábula ingeniosamente inventada? ¿Acaso no hay realidad en nuestras más preciadas esperanzas y expectativas sobre estas cosas?"

Pero Miller anduvo listo... y encontró una explicación al fiasco. Había interpretado mal la profecía. No se refería a la 2ª venida de Cristo a la Tierra, sino que Jesús pasaba, de alguna forma, a un segundo santuario celestial donde...  Y que eso sí que se había dado, aunque nosotros, humildes humanos, no teníamos forma de comprobarlo.

A lo que no renunció Miller fue a ese sentimiento "adventista", de que la 2ª venida de Jesús estaba cerca, y debido a su influencia se fundaron algunas iglesias en la costa Este de los Estados Unidos, que todavía están entre nosotros hoy día:

1) La Iglesia Adventista del 7º Día - Fundada por el matrimonio formado por James y Ellen White. Registrada formalmente en 1863. Unos 22 millones de seguidores en la actualidad. Lo de "adventista" ya sabemos de donde viene. Lo del 7º día es porque, en la cultura anglosajona, el Domingo es el primer día de la semana, y, por tanto, el 7º día, el día sagrado para los adventistas, es el Sábado. 

2) La Iglesia de Dios (Séptimo Día) - Fundada por Gilbert Cranmer, fue una escisión de la anterior. Unos 300.000 seguidores en la actualidad. 

3) Estudiantes de la Biblia - Fundada en la década de 1870 - Dio origen, tras varias escisiones, en 1931, a los Testigos de Jehová. Unos 9 millones de seguidores en la actualidad. 

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A nuestra ilustradora de cabecera, Tatiana R., y para nuestro particular "gabinete de curiosidades", esta historia le sugiere esta representación de las 4 bestias del Apocalipsis inspirada en las ilustraciones de los Beatos de Saint Sever y de Liébana:

Ilustración de Tatiana Restrepo (www.tatisart.com) para "Curios"

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Posdata 1: Anuncio del "fin del mundo" publicado por William Miller

(¡Mirad! ¡El Novio viene! ¡Salid a su encuentro!)

Posdata 2: para los aficionados a la numerología, incluyo a continuación una de las láminas donde los milleritas establecían los cálculos para llegar al año 1843. Si los entiendes, enhorabuena:




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