jueves, 4 de junio de 2026

Los constructores de dólmenes

Para muchos a los que la EGB nos pilló ya mayores, la Enciclopedia Álvarez, el Haces de Luz o similares fueron nuestras primeras fuentes de información sobre casi todo... también sobre la Historia de España. He rescatado de la Enciclopedia Álvarez esta lectura sobre el "Carácter, vida y costumbres de los íberos y celtas". Dedica, por favor, un par de minutos a su lectura:

Arsuaga, Bermúdez de Castro, Carbonell, Martinón-Torres,... toda una vida dedicada a desentrañar los entresijos y quehaceres de los pueblos primitivos de nuestra querida piel de toro cuando el redactor de la Enciclopedia Álvarez ya tenía todas las claves: "extraordinario amor por la independencia", "sabios, hospitalarios y nobles", "jamás faltaban a la palabra", "capaces de hacer los mayores sacrificios por el prójimo"... 

En fin, después de leer esto, ¿quién no puede sentir un íntimo orgullo de que un poco de sangre celtíbera corra por sus venas?

A donde quiero llegar es que, por lo general, salvo los que estudiaron la carrera de Historia, nuestro conocimiento "académico" sobre la Prehistoria y sobre los primeros pobladores de la Península Ibérica eran bastante limitados, cuando no fantasiosos. Déficit que luego cada uno ha ido compensando con más o menos lecturas sobre el tema. 

Viene todo este preámbulo a que hoy quiero echar un vistazo a un período prehistórico muy concreto, al que se enmarca, aproximadamente entre el 4.800 a.C. y el 1.300 a.C. ¿Y por qué a estos 35 siglos? Pues porque en ellos se dio un fenómeno muy específico de una parte de la Península Ibérica, aunque no exclusivo de ella: las construcciones megalíticas.





Repasamos lo básico. ¿Cuáles son los tipos más comunes de monumentos megalíticos? Pues los que aparecen en la imagen de la derecha: menhir, alineamiento, dólmen, con sus diferentes tipos, y cromlech. 










Poca broma con la extensión de los monumentos megalíticos. En este mapa de Europa se han señalado los más significativos; está claro que se manifiesta una tendencia geográfica clara: Vertiente atlántica de Dinamarca, Alemania, Escocia, Irlanda, Francia, Península Ibérica y... Cerdeña (curioso).


¿Y quién habitaba la Península Ibérica al inicio del V milenio a.C.? 

Para empezar, a los celtas todavía les faltaban 4.000 años para atravesar los Pirineos (lo hicieron entre el 1.100 y el 600 a.C.). Los llamados íberos probablemente serían el resultado del cruce entre los pueblos cazadores-recolectores que habitaban la Península desde la llegada del Homo Sapiens a la misma hace unos 45.000 años y las sucesivas oleadas de agricultores-ganaderos que, procedentes de Anatolia, se fueron "desperdigando" por toda la vertiente norte del Mediterráneo, llevando consigo los fundamentos de la agricultura y la ganadería, y llegando a la Península Ibérica entre los 6.000 a.C. y 4.000 a.C.

El cómo los construyeron está bastante estudiado (incluso se han hecho pruebas reales recientes para confirmar el método):










Hay tres preguntas inevitables: 

¿Por qué solo, o mayoritariamente, se encuentran en la parte occidental de la Península?

Pues no lo tengo claro. He leído una explicación un tanto rocambolesca, que asocia la cultura megalítica en Europa Occidental a la pesca del bacalao... así como suena. Quizá es que los construyeran donde había más abundancia de grandes piedras, o quizá es que todavía no se han descubierto más asentamientos en otras zonas de la Península. Que trabajen los expertos.

¿Para qué los construyeron?

Aquí sí que parece que está claro. El propósito inicial era funerario, era el lugar de enterramiento de los miembros de una comunidad, aunque combinado con ciertas actuaciones como centros de culto, para rituales y ceremonias religiosas, y como marcador territorial.

¿Por qué dejaron de construirlos?

Porque, como he señalado más arriba, no se han descubierto monumentos megalíticos construidos después del 1.300 a.C. Y no es porque dejaran de morirse los lugareños... 

Dato: a partir del 2.500 a.C comienzan a entrar por los Pirineos los Yamnaya... el pueblo indoeuropeo que, además de la lengua de la que desciende el castellano que hablamos ahora, trajo el caballo y la rueda. ¿Cambio de religión? ¿Cambio de costumbres funerarias? Sería la explicación más lógica.

Otras fuentes atribuyen este cambio de hábitos a un cambio en el clima. Se produjo hacia el 2.200 a.C. y se tradujo en largos períodos de sequía, junto con un descenso generalizado e importante de las temperaturas. Que hizo que cambiaran las prioridades de los habitantes de la Península Ibérica.

Termino el post con una galería fotográfica de los 6 dólmenes de España que me han parecido más espectaculares:



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1 comentario:

  1. Muy interesante. Curiosa la preferencia por la ubicación occidental (salvo Francia) y el vacío en Italia y gran parte de Inglaterra.

    (En el mapa no distingo qué son las bolitas negras)

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