Si eres lector habitual de este blog, habrás visto que uno de los temas que llaman mi atención es cómo determinados nombres o costumbres se repiten en sitios muy alejados (por ejemplo, las calles de Malcocinado en Segovia, Barcelona o Burdeos (puedes recordar el post aquí), el salto de hogueras en enero, con caballos en Ávila o con vacas en La India (aquí), o, más recientemente, las "carreras de gansos" en El Carpio de Tajo o Lequeitio (aquí)). Pues hoy "toca" hablar de Puñonrostro.
Empezamos con el callejero, con la ayuda de Google Maps. Pones "calle de Puñonrostro" en el cajón de búsqueda y, por lo menos, te salen tres opciones: Madrid, Albacete (aquí es Camino) y Sevilla.
 |
Calle de Puñonrostro en Sevilla |
Vamos con esta última: es una calle pequeña, en la antesala de la Puerta Osario, cerca de la estación de Santa Justa. En la red hay varias explicaciones del origen del nombre de esta calle: todas coinciden en que se debe al IV Conde de Puñonrostro, Don Francisco Arias de Bobadilla (1574-1610), Asistente (delegado del Rey) de la ciudad de Sevilla entre 1597 y 1599, cargo en el que, al parecer, se desempeñó con especial ahínco (que cada uno lo interprete como quiera).
El caso es que, en una de esas "explicaciones" (la del blog "El cajón de los misterios", del sevillano Francisco Javier Sánchez Angulo), se añade:
"Sobre tan pugilístico título, dice Augustín Redondo que “se atribuyó el título de Conde de Puñonrostro a los Arias Dávalo (sic) por haberse defendido un antepasado mítico acorralado por moros con unas puñadas tras haber perdido sus armas”. Bueno, primera opción.