jueves, 28 de noviembre de 2024

963 Hz: la frecuencia de Dios

Quizá recuerdes el post de junio de 2022 titulado "440" (lo puedes volver a leer aquí) donde, entre otras cosas interesantes y curiosas, se relataba cómo fue en la ISO 16 del año 1955 cuando se estableció la frecuencia de 440 Hz como la correspondiente a la nota A4 (Nuestra nota "La" de la 4ª octava), lo que, a partir de entonces, sirve para afinar de manera homogénea pianos y todo los instrumentos musicales.

Pues bien, el tema de hoy parte de esa base. Porque cada nota del pentagrama musical (incluyendo sostenidos y bemoles) tiene su frecuencia establecida. Lo vemos en este gráfico, asociado a las teclas de un piano (recuerda que, en la notación anglosajona, la "C" corresponde a nuestro "Do" y, como ya hemos dicho, la "A" a nuestro "La"):


viernes, 22 de noviembre de 2024

Españoles por el mundo... a comienzos del siglo XX: 3.- Idaho

(Tercera entrega de esta serie. Aquí los enlaces a las dos anteriores: 1.- Hawái / 2.- Panamá)

Idaho fue el estado nº 43 en ser admitido a la Unión, el 3 de julio de 1890. Así quedaba finalmente configurado el antiguo "Territorio de Oregón", en el noroeste de EE.UU., repartido en 3 estados: Washington, Oregón e Idaho









Los primeros colonos europeos "estables" del territorio de Idaho, ocupado por los indios niimiipuu (a los que los franceses llamaron "nez percé", nariz perforada) y los shoshonis desde tiempos remotos, fueron los cazadores de pieles de la Pacific Fur Company y los misioneros de distintas denominaciones cristianas, que buscaban la conversión de los indígenas. 

viernes, 15 de noviembre de 2024

Sangakus

Tengo que reconocer que, antes del 20 de septiembre, yo no había oído hablar de los sangakus... Fue a raíz de una charla en el "Naukas 2024" de Bilbao, impartida por el matemático profesor en la Universidad del País Vasco, Raúl Ibañez Torres, titulada "Sangakus, pasión por los desafíos matemáticos", cuando me enteré de lo que eran y de su origen, y se despertó mi curiosidad. Con lo que se expuso en la charla y mi "investigación" particular, he escrito lo que viene a continuación, que espero te resulte curioso e interesante, como lo ha sido para mí. (Puedes ver la charla completa, son 10 minutos, aquí). 

Para empezar, hay que aclarar que, aunque fonéticamente suenen parecidos y tengan en común algo de matemáticas, los sangakus y los sudokus son cosas muy diferentes. La traducción de sangaku sería "tablilla matemática", porque eran tablillas como las que se usaban, y se siguen usando, en los templos sintoístas y budistas como ofrenda a las divinidades o seres espirituales (kami). Pero eran unas tablillas especiales: en ellas se plasmaban problemas o desafíos matemáticos con los que también se buscaba el favor de los dioses pero, a la vez, planteaban un reto al resto de los visitantes.

Se entiende mejor con un ejemplo:

Este sangaku propone el siguiente problema (no es que yo sepa japonés, es que lo he encontrado traducido):

viernes, 8 de noviembre de 2024

El largo viaje de un trozo de cráneo hasta el nº 125 de la calle Serrano

Nota Previa: Los detalles de esta historia ya están contados en numerosos artículos y podcasts disponibles en la red. Al final del post doy la referencia de algunos. Pero me apetecía escribirla con mis propias palabras, porque es ciertamente curiosa. 

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Empecemos por el final:

En la iglesia del Espíritu Santo, que está en el nº 125 de la calle de Serrano de Madrid (junto al Instituto Ramiro de Maeztu), aunque no está expuesto al público salvo el 26 de abril (luego sabremos el por qué de esta fecha), se encuentra este curioso relicario:

Fotos: Periódico digital ileon


Como se puede apreciar en la foto de detalle de la derecha, en la parte superior se muestra un trozo de hueso con la siguiente inscripción: "Ex ossibus S. Isidori Ep. Hispal." A poco que sepas de latín, puedes traducirlo como "De los huesos de San Isidoro, obispo de Sevilla". Y, en la base del relicario, en la otra foto de detalle, se lee: "... DE INVESTIGAC ..." Que, fíate de mí, si pudiéramos dar la vuelta completa al relicario podríamos leer: "CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS". O sea, el CSIC. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

Fagos: los virus que "se comen" a las bacterias

Si buscas en Google información sobre el Instituto Eliava de Tiflis (República de Georgia), rápidamente encuentras su página web, donde te recibe este rótulo de la derecha:

(Paréntesis: Es curioso el idioma georgiano, y la historia de Georgia en general, donde una gran parte de su territorio era conocida en la antigüedad por griegos y romanos como Iberia, donde habitaban "los íberos del Este"; quizá haya que dedicarle un post específico).

Salvo que seas experto en georgiano, lo único que seguramente lees del rótulo, como es mi caso, sea el año: 1923. Lo que da una pista de que estamos ante una institución centenaria... 

Afortunadamente, la página web también tiene su versión en inglés y así podemos ver de qué se trata:

Fagos desde 1923
El Instituto George Eliava de Bacteriófagos, Microbiología y Virología fue fundado en 1923 y, desde entonces, continua su tradición de investigación científica en bacteriófagos.

Y entonces te preguntas: ¿qué son los bacteriófagos y quién fue George Eliava? Empezamos con el científico. Nacido en Sachkhere, Georgia, en 1892, fue un microbiólogo de brillante carrera, cuyo futuro quedó marcado tras su estancia, entre 1918 y 1921, en el Instituto Pasteur de París, donde trabajó intensamente con el también microbiólogo Félix d´Hérelle, el co-descubridor (en 1917, siguiendo los trabajos del bacteriólogo inglés Frederick W. Thort) de los bacteriófagos. 

¿Y que son los bacteriófagos, normalmente abreviados como "fagos"? Pues, dicho en plata y como su nombre sugiere, son virus que se comen a las bacterias. El anuncio de d´Hérelle hablaba del "descubrimiento de un microbio invisible y antagonista del bacilo de la disentería". 

A principios de 1919, d´Hérelle aisló bacteriófagos de las heces de pollo y trató con ellos con éxito una plaga de tifus aviar. Después de este exitoso experimento con pollos, se sintió preparado para el primer ensayo en seres humanos. El primer paciente que se curó de disentería mediante terapia con fagos lo hizo en agosto de 1919. Muchos más siguieron su ejemplo.