Año 1026 AUC ("Ab Urbe Condita" - desde la fundación de Roma). Así se contaban los años en el Imperio Romano hasta que, unos 200 años después,
Dionisio "el Exiguo" estableciera, mediante complejos cálculos astronómicos y numerosas suposiciones, que
Jesús de Nazaret nació en el año 753 AUC, y que, por tanto, la Era Cristiana comenzó el 1 de enero del año 754 AUC.
Ese año 1026 AUC, precisamente el 27 de febrero del 272 d.C. (ya vamos a utilizar la notación que nos resulta familiar) nació en la ciudad de Naissus, que hoy se llama Niš y está en Serbia, Flavio Valerio Constantino, hijo de Constancio y de Helena. Que va a ser el protagonista de este post, donde vamos a hablar no tanto de sus logros como militar, como César y como Augusto, que son los que habitualmente resaltan los libros de Historia, sino de otros aspectos, más oscuros, de su agitada vida.
Pero antes, un poco de contexto. Cuando Constantino cumplía 14 años, el año 284, Diocleciano fue proclamado Emperador (en esa época eran los ejércitos los que confirmaban al candidato). Unos años después, en el 293, para una mejor gobernación del amplio territorio que abarcaba el Imperio, lo dividió en dos: El Imperio de Occidente y el Imperio de Oriente, estando un "Augusto" al frente de cada uno, y éstos, a su vez, estaban divididos en dos "prefecturas", una regida por el propio Augusto y la otra por un "César" que le reportaba (y que, habitualmente, era el llamado a sucederle como próximo Augusto). Es lo que se denominó "tetrarquía"; se ve mejor en el mapa: