viernes, 30 de abril de 2021

Zarzaparrilla - 1.- El remedio

(Ilustración de Tatiana Restrepo para "Curios" - www.tatisart.com)


Tengo que confesarte, amigo Jordi, que, cuando "recogí el guante" que me lanzaste hace unas semanas para escribir sobre la zarzaparrilla, pensé que iba a ser una historia de vaqueros, "saloons" y sucedáneos de la Coca-Cola... pero, ya tu mención al "galeón de Honduras" y a que algo tuvo que ver la planta en los tratados entre España y Portugal sobre la Amazonia, me hizo sospechar que había más historia detrás... ¡Y tanto! Como que el tema me ha dado para 2 posts... Empezamos por el principio... en la Roma de Nerón, en el siglo I d.C.

viernes, 23 de abril de 2021

Calculando el valor de π

El que la constante que mide la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro se conozca como número π, y se escriba así, en notación griega, es "relativamente" moderno. Del siglo XVII en concreto, aunque fue Leonhard Euler, en su obra "Introducción al cálculo infinitesimal", de 1748, el que la popularizó (de hecho, proviene de la primera letra de la palabra περίμετρον, que significa perímetro). 

Por supuesto que egipcios y babilónicos conocían esta "curiosidad", que la proporción entre la longitud de una circunferencia y su diámetro era una constante, y que valía "3 y pico". Pero no sabemos cómo la llamaban. Se sabe que en tiempos de Pitágoras (siglo VI a.C.) se tomaba como bueno el valor de π = 3,14, y que tuvieron que pasar muchos años hasta que se desarrolló el método para añadir unas cuantas cifras decimales más. Hoy (desde el siglo XVIII) sabemos que π es lo que se llama un número "irracional", o sea que tiene infinitas cifras decimales no periódicas. Y hay algoritmos que permiten calcular hasta billones de esas cifras...

Pero, como con el rollo de los cierres perimetrales (mira por donde vuelve a salir el perímetro) tenemos tiempo para entretenernos, vamos a ver si, mediante cálculos sencillos, somos capaces de ir acotando el valor de π. Espero que no se me aburran los ilustres ingenieros y científicos seguidores de este blog, ni se desanimen los de letras...

Imaginemos al primer babilonio, por decir algo, que se planteó calcular la longitud de una circunferencia. Lo más sencillo (ver gráfico adjunto) era ver que esa longitud estaría comprendida entre la longitud de un cuadrado inscrito y la de otro cuadrado circunscrito en dicha circunferencia. La longitud del cuadrado circunscrito, de lado L, es fácil de saber: 4L. Y como L=2r, pues la longitud del cuadrado es 8r, y por tanto la de la circunferencia debe ser menor. Hasta ahí, fácil.

Para calcular la longitud del cuadrado inscrito tenemos que pedir ayuda al Teorema de Pitágoras (sí, ya sé que el babilonio no lo conocería por ese nombre, pero es bastante seguro que sabría que el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los catetos). O sea que, en el gráfico: l2 = r2 + r2 = 2r2 (como este editor de textos no me deja, o no sé cómo hacerlo, estos 2´s representan exponentes). Y, por tanto l = r√2. Y la longitud del cuadrado inscrito sería 4l = 4r√2. 

¿Y π? Pues si sabemos que π=C/D (siendo C la longitud de la circunferencia y D=2r su diámetro), lo que nos dicen los cálculos anteriores es que  π es menor que 8r/2r = 4 y mayor que 4r√2/2r = 2√2 = 2,82. O sea, que está comprendido entre 2,82 y 4,0. Pues vaya, para ese viaje... 

viernes, 16 de abril de 2021

Poner en duda las vacunas no es de ahora...

En el Boletín Oficial de la Provincia de Toledo de 3 de octubre de 1833, coinciden dos noticias interesantes: 

En la columna de la derecha, la copia del Real Decreto publicado en la Gaceta estraordinaria (sic) de Madrid, del domingo 29 de septiembre, donde, "rubricada de la Real mano", se informa de que "a las tres menos cuarto de la tarde de hoy, ha sido Dios servido de llamar para sí el alma de mi muy caro y amado Esposo el REY DON FERNANDO que está en gloria...". Comenzaba así la Regencia de María Cristina, y unas décadas de enorme incertidumbre en España.





En la columna de la izquierda, bajo el epígrafe de "NOTICIAS SANITARIAS" se informa de la situación de la epidemia de cólera morbo en distintas localidades. Llama la atención el caso de Sevilla, donde el día 24 de septiembre (de 1833, recordemos) hay 1670 casos previos, se informa de 295 nuevos invadidos graves, 402 leves, 84 curados y 205 fallecidos en la ciudad, más 12 en Triana. En un día. 

viernes, 26 de marzo de 2021

Pero... ¿hubo alguna vez tantas ranas?

Cuando yo era niño, la calle Cantarranas ya no figuraba en el callejero oficial de Segovia. Había sido renombrada como "calle del Alférez Provisional", supongo que después de la guerra. Pero seguía vigente en el habla de la gente... incluso creo recordar que algún comercio todavía se anunciaba en la radio como "en Cantarranas número 8" o algo así, me imagino que porque iba dirigido a un público de más edad o porque resultaba más sonoro...

Cuando preguntabas por el origen del nombre, rápidamente te señalaban cómo en sus inmediaciones discurría el modesto río Clamores, uno de los dos, junto al más conocido Eresma, que determina aguas abajo el contorno de la Segovia-proa que configuró su pasado de fortaleza. Y que en el siglo XIX fue soterrado en numerosos tramos hasta el puente de Sancti Spiritu (primero convento, luego cuartel de Intendencia). 

Explicación que coincidía con la oficial, si nos atenemos a la que Mariano Sáez y Romero incluye en su libro "Las Calles de Segovia - Noticias, Tradiciones y Curiosidades" (1918): "Estaba surcada por el arroyo Clamores, hoy ya cubierto, que formaba en algunos sitios pequeños estancamientos, en los que, como en la corriente del agua, se criaban muchas ranas que por las noches producían estridentes y agudos chirridos, y de aquí, primero por el vulgo y después oficialmente, la denominación de la calle". Pues no hay más preguntas, señoría.

Segovia - Plano de 1911, con la calle Cantarranas en el centro

viernes, 19 de marzo de 2021

Bobo & Pequeño

¿Alguna vez te has preguntado por qué los caramelos m&m (en minúsculas) se llaman así? ("emanem"; creo que nadie dice "eme-y-eme"). Podrías aventurar que tal vez estuviera relacionado con su forma, o su sabor, o el contraste entre el envolvente duro y el interior cremoso... pero no. La respuesta es más "prosaica", si quieres. Corresponde a las iniciales de los apellidos de sus dos "creadores": Forest Mars y Bruce Murrie, que patentaron en New Jersey, en 1941, el método para conseguir estas pastillas duras de caramelo rellenas de gotas de chocolate. O sea que, en realidad, los caramelos serían "Mars&Murrie". Forest, ya se intuye por el apellido, era el hijo del fundador de la empresa de dulces Mars, y Bruce lo era del de la empresa chocolatera Hershey´s. La alianza duró sólo 8 años, pero el producto continúa con éxito hoy en día.

Hay pocos productos que hayan alcanzado ese nivel de "sublimación marketiniana" que los hace reconocibles al gran público sólo por dos siglas, separadas por el "ampersand" "&". Le he dedicado un tiempo a investigar y sólo he dado con éstos (si tú, amable lector, conoces alguno más, lo puedes compartir).

viernes, 12 de marzo de 2021

Empacho de decimales

Decimales a tutiplén
No falla. En cualquier convocatoria electoral, a la hora de presentar los primeros resultados, sean de participación, de encuestas a pie de urna o los "oficiales", el ministro o consejero de turno, muy formal, anuncia, por ejemplo: "la participación hasta las 12 de la mañana ha sido de un 18,36%, lo cual supone un 2,37% más sobre la del año 20XX". Que no sé a ti, pero a mí me sobran los decimales, incluso me bastaría con saber que la participación a las 12 de la mañana ha estado "en torno al 20%, un poco superior a la del año 20XX". Porque, ¿quién alcanza a valorar la relevancia de ese 0,36% más o menos?

Y no es el único caso. Con la avalancha de datos relacionados con la pandemia, todos los días recibimos el dato de que, por ejemplo, la ocupación de las UCI´s en tal Comunidad es del 19,37% o que las dosis de vacunas administradas ha sido del 75,28% de las suministradas. Insisto, me sobran los decimales.

viernes, 5 de marzo de 2021

Poniendo puertas al agua...

Antes de la pandemia, cuando todavía se podía asistir a presentaciones de libros sin distancias ni mascarillas, e incluso te invitaban a un piscolabis al final del acto mientras el autor firmaba ejemplares, asistí a la organizada por la Editorial Kolima, que dirige mi amiga Marta P., con ocasión de la publicación de un libro de Alberto Vázquez-Figueroa. En el transcurso del acto, Vázquez-Figueroa contó la anécdota de cómo, en enero de 1959, cuando contaba tan solo 22 años, fue requerido por la Guardia Civil a participar en las labores que siguieron a la catástrofe de la presa de la Vega de Tera en Ribadelago (Zamora). Y ello por su condición de buzo diplomado, que en aquellos momentos debía de haber pocos en España.

Embalse de la Vega de Tera en la actualidad (foto: Raiden32)
Narraba el escritor canario cómo su labor consistió en sumergirse repetidas veces en el lago de Sanabria, situado 3 kilómetros aguas abajo del pueblo, para localizar y señalizar los cadáveres de los lugareños que, tras la rotura de la presa, habían sido sorprendidos en plena noche por la fuerza de las aguas y arrastrados hasta el lago. Fueron 8 millones de m3 los que se abalanzaron esa madrugada sobre Ribadelago, situado a 8 km de la presa, y 144 los vecinos, de un censo de 532, que fallecieron (aunque sólo se pudo rescatar los cuerpos de 28).