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| Virgen de las Nieves, de Gª Moro, en el Alto del Telégrafo |
Leyendo el libro "101 curiosidades de la Historia de Segovia" de Ángel Sánchez Crespo (Guadarramistas Editorial, 2019), regalo de mi sobrina Mariu, que quiere que no me falten temas de investigación, di con una que hablaba del uso del telégrafo óptico en 1832 para enviar noticias sobre el estado de salud del rey Fernando VII desde el Palacio de la Granja de San Ildefonso a la Torre de los Lujanes en el centro de Madrid. Aparte de resultar curioso, se mencionaba cómo la primera "estación repetidora" se encontraba en el Alto del Telégrafo, junto al Puerto de Navacerrada.
Cualquier segoviano (y también madrileño) que se haya iniciado en el deporte del esquí en la cercana estación de Navacerrada, seguro que recuerda como un mantra: "Telégrafo-Escaparate-Bosque", las tres primeras pistas, por orden de dificultad, donde aprendió a hacer la cuña, presumió de sus logros, por pequeños que fueran, delante de sus amistades y se dio los primeros trompazos, de mayor o menor consideración, antes de pasar a las pistas del otro lado, las de la Bola del Mundo, esas ya para veteranos. Yo nunca asocié mentalmente lo de "Telégrafo" al invento que permitía transmitir mensajes a distancia. Era el nombre de un monte y de una pista.
Desde junio de 1967, la cima del Alto del Telégrafo está coronada por una escultura del segoviano "honorario" José Mª García Moro (1933-2012), dedicada a la Virgen de las Nieves. De lo que fuera "torre del telégrafo" no queda ni una piedra, pero, tirando del hilo, he conocido una curiosa historia que te voy a contar.






