Ahora mismo, mientras lees esta primera línea del post, en un segundo, 65 mil millones de neutrinos (65.000.000.000) procedentes del Sol están atravesando la yema de tu dedo pulgar (1 cm2 aprox.) y tú sin enterarte... Bueno, la yema de tu dedo pulgar y todo tu cuerpo. Y el segundo que viene, otros tantos. Y al otro, y al otro, y... Es de esos datos científicos que escuchas y dices... ¿pero cómo se puede calcular eso?
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| Fotografía: Fundación Ramón Areces |
Fue en la Fundación Ramón Areces, el pasado mes de mayo, cuando la profesora Inés Gil Botella, investigadora científica en el CIEMAT, dio una conferencia titulada "La insoportable levedad de los neutrinos", haciendo un guiño a la novela de título similar de Milan Kundera. La charla fue muy interesante y hasta (casi) entendible para un profano, gracias a la excelente capacidad expositiva de la profesora. Puedes ver la conferencia completa aquí.
Pero, al salir de la charla, yo seguía dándole vueltas a lo mismo: si los neutrinos son tan "leves", si no interaccionan con casi nada, si cuesta Dios y ayuda detectar unas pocas decenas en instalaciones kilométricas a cientos de metros de profundidad... ¿cómo narices se ha llegado a establecer esa magnitud que aparece siempre que se habla de neutrinos: cada segundo, nos llegan del Sol 65 mil millones de neutrinos por cm2?






