Como siempre digo, no voy a descubrir la pólvora... toda la información que comparto en estos artículos está en la red. Por eso, si buscáis algo así como "Inventos que se usan para otra cosa" os aparecerán varios artículos de prensa o referencias de blogs que han tratado el tema. Mi aportación, si te vale, está en presentar la información de una manera amena y, quizá, en buscar alguna ramificación interesante que no he visto tratada en esos artículos. Allá vamos con 4 productos cuya historia me ha parecido curiosa.
Listerine - Hoy todos lo conocemos como colutorio utilizado en la higiene bucal. Su argumento de venta, desde los años 20 del siglo pasado, se basa en que "combate el mal aliento". Pero no empezó así.
El "invento" lo desarrolló en St. Louis, Missouri, en 1879 el químico americano Joseph Lawrence, que dos años después licenció su fórmula al farmacéutico Jordan Lambert.
Le dio el nombre de Listerine como homenaje al cirujano británico Joseph Lister (1827-1912), considerado el padre de la antisepsia. Copio de la Wikipedia: "Lister publicó en "The Lancet" un artículo en el que proponía el origen bacteriano de la infección en las heridas y métodos para luchar contra ella: el uso del fenol como antiséptico para lavar el instrumental, las manos de los cirujanos y las heridas abiertas. El efecto fue espectacular; procedimientos quirúrgicos que antes eran una sentencia de muerte por infección casi segura se convirtieron en rutina".
El primer uso del Listerine fue como antiséptico quirúrgico y como germicida general, por lo que se recomendaba en tratamientos tan variados como la gonorrea o los hongos de los pies. En el anuncio de la primera época se ve cómo se recomienda su uso como antiséptico general, como hoy hacemos con el Betadine ("Iodopovidona").