Como ya he comentado en anteriores posts, llevo un tiempo consultando los archivos parroquiales que están disponibles on-line gracias a la paciente labor que los mormones hicieron en las últimas décadas del siglo pasado. Estoy "reconstruyendo" la historia de mi apellido, pero, inevitablemente, me encuentro en los libros con otras cosas curiosas, que me apetece compartir. Aquí van algunas.
- Desgraciado
Aquí, la inscripción de defunción hace un poco de "crónica de sucesos":
Es de Herencia (Ciudad Real), de septiembre de 1900. Aunque se lee bien, transcribo el recuadro:
"... mandé dar sepultura eclesiástica, en el cementerio católico de esta localidad, al cadáver de un hombre encontrado en el camino de Villalba, como a cinco kilómetros de ésta, muerto por una chispa eléctrica el doce del corriente, según certificación de los facultativos, y que, según informes fidedignos, resultó ser Francisco Garrido y Fernández, soltero, de sesenta y dos años de edad, natural de Porcuna, hijo de..."
Mala fortuna la de Francisco. Pero, ¿qué necesidad había de poner "Desgraciado" en el margen de la inscripción?



