viernes, 28 de octubre de 2022

Madrid, Speed Limit 30


Supongo que el título del post te ha llamado la atención, y que por eso estás leyendo estas líneas. El título corresponde a la foto que ves a la derecha... y no, no es una iniciativa / ocurrencia de la Comunidad de Madrid para incentivar el bilingüismo de sus ciudadanos o para facilitar el viaje a los turistas que nos visitan...

El Madrid de la foto está al otro lado del charco, en el Estado de Nuevo México (EE.UU.), a unos 45 km al suroeste de la más conocida ciudad de Santa Fe. Esta foto y las que acompañan este artículo las saqué hace ya unos cuantos años, en un viaje que me llevó por esas tierras. Y ahora me ha dado por buscar la historia de este pequeño pueblo... ¿Por qué se llama Madrid y desde cuándo? Y es lo que te voy a contar.

viernes, 21 de octubre de 2022

Los cuentos que nos han contado

Tranquilos, que no voy a hablar de política. Sino de cuentos, cuentos. De los de "Érase una vez...". De los de Perrault, los hermanos Grimm, Andersen... Pero vamos por orden.

Charles Perrault (1628, París - 1703) publicó su primera recopilación en 1683 con el título de "Cuentos de antaño" (también "subtitulados" como "de Mamá Ganso"). Ahí están estos 8: "La Cenicienta", "La Bella Durmiente del bosque", "Caperucita Roja", "Pulgarcito", "Barba Azul", "El Gato con Botas", "Las Hadas" y "Riquete el del copete".

El propio Perrault reconoció que los cuentos no eran creación suya, sino que se había limitado a recoger las versiones orales de estas historias que circulaban por Francia desde hacía tiempo. Y, si acaso, "atemperar la crudeza de esas versiones". Enseguida veremos de qué hablaba.

Primera edición del libro de
los hermanos Grimm (1812)
Jacob Grimm (1785, Hanau-Hesse - 1863) y Wilhem Grimm (1786-1859) publicaron en 1812 (130 años después de Perrault) sus "Cuentos para la infancia y el hogar". En ellos se recogían nuevas versiones de, entre otros, "La Cenicienta", "La Bella Durmiente del Bosque" y "Caperucita Roja". También los muy populares "Hansel y Gretel" o "Blancanieves y los 7 enanitos".

Hans Christian Andersen (1805, Odense - 1875) publicó en 1835 las "Historias de aventuras para niños". Andersen sí que creó nuevos cuentos, entre ellos los famosos de "La Sirenita", "El Patito feo", "La Princesa y el guisante" o "El traje nuevo del Emperador". 

Pero hay que retroceder hasta 1634 para encontrar la primera edición de "Lo cunto de li cunti overo lo trattenemiento de peccerille" ("El cuento de los cuentos, o el entretenimiento de los pequeños"), conocido como "El Pentameron", del autor napolitano Giambattista Basile (1570-1632). Son 50 cuentos, contados en 5 "jornadas", un poco a la manera de los cuentos del Decamerón, de ahí su "apodo". Fueron publicados por su hermana Adriana dos años después de su muerte, y bajo el anagrama de Gian Alesio Abbattutis.

viernes, 14 de octubre de 2022

El añil de los mayas y de los pintores marianos

Tiene razón Almudena M. C. (ver, si no lo has visto o no lo recuerdas, mi anterior post "El añil del arcoíris"). Nadie en el colegio te pedía el "lápiz añil". Me he tomado la molestia de buscar cómo describe los colores la popular caja de lápices Alpino y éstos son:


Sí, quizá en la caja de 24 o en la de 36, con más variedad de tonos, hubiera un "turquesa", un  "magenta", un "cian" o, quién sabe, un "índigo" o un "añil". Pero, en la de 12, que era la que estaba al alcance de la mayoría, "azul claro" y "azul oscuro". Y punto pelota.

Lo cual no quita que la historia y usos del añil sea muy curiosa. Y de eso va este post.

viernes, 7 de octubre de 2022

Homo PlusquamSapiens (ca. 10.000 d.C.)

Australopithecus, Rhodesiensis y Neanderthalensis
Galería de los Homínidos, MEH - Burgos
Fotos: Roberto Sáez
Una de las salas más populares del Museo de la Evolución Humana, en Burgos, es la "Galería de los Homínidos". Allí se muestran reproducciones de cuerpo entero, bastante realistas (en base al conocimiento que ahora tenemos), de cómo pudieron ser 10 de las especies de homínidos que nos han precedido, desde la más antigua, el Australopithecus afarensis (ca. 3 millones de años, la famosa "Lucy") hasta el Homo Rhodesiensis (ca. 300.000 - 160.000 años) y el Homo Neanderthalensis (ca. 40.000 años). 

En esas figuras se puede apreciar cómo fueron evolucionando las distintas características físicas: altura, peso, corpulencia, tamaño craneal, morfología del rostro, estructura de columna vertebral, pelvis, extremidades, etc... en el viaje de adaptación que, durante miles y miles de años, emprendieron, desde el continente africano a todos los confines del planeta. Sólo características físicas externas, porque es lo que nos permite deducir el análisis del registro fósil (básicamente, huesos), aunque, a partir de ellas, los paleontólogos puedan formular hipótesis sobre otros aspectos funcionales: modo de locomoción, alimentación, habilidades manuales, capacidad de abstracción, ritos funerarios, etc...

Del Homo Sapiens de hace 10.000 años se va obteniendo mucha información, porque, además del registro fósil, empieza a dejar "huellas" de su actividad, en forma de asentamientos, herramientas, arte rupestre, lugares de encuentro o, quizá, de culto. Por ejemplo, ahora sabemos que el yacimiento de Göbekli Tepe, en el sudeste la actual Turquía, estuvo habitado por cazadores-recolectores entre el 9.600 y el 8.200 a.C., bastantes siglos antes de que empezara la agricultura y la ganadería.

Bien, le damos al "fast-forward" 10.000 años y nos encontramos en el presente. Primer cuarto del siglo XXI. Mundo convulso, globalizado pero diverso, con sus logros incontestables y sus muchas incertidumbres... Pero, aparquemos en lo que dura este post las preocupaciones y hagamos un ejercicio de prospectiva: si el Homo Sapiens evita todas las muchas oportunidades que seguro se le presentan de cargarse el planeta (por la vía rápida tipo guerra nuclear o por la lenta, tipo catástrofe ambiental o climática), ¿cómo podría ser el Homo Sapiens de dentro de 10.000 años?

viernes, 30 de septiembre de 2022

Joseph Díaz Miguel, calderero en La Mancha en 1752

El año 1752 reinaba en España Fernando VI, hijo de Felipe V y hermanastro del que le sucedería en el trono, Carlos III. Posiblemente es menos conocido que su padre, el primer Borbón que reinó en España, y que su sucesor, el luego llamado "mejor alcalde de Madrid". Había llegado al trono en 1746 y, después de que terminara la guerra de sucesión austríaca con el Tratado de Aquisgrán de 1748, pudo dedicar su tiempo y energía (algunos historiadores dicen que poca, en general) a poner en orden el territorio patrio. 

Para ello contó con un gran aliado, el riojano Don Zenón de Somadevilla y Bengoechea, I marqués de la Ensenada, que, en el primer gabinete de Fernando VI, ocupó las carteras de Hacienda, Guerra, Marina e Indias. En 1748 el marqués asumió y se hizo cargo definitivamente de todas las riendas del gobierno de España, reordenando y organizando con óptimos resultados la Real Hacienda, la Justicia, los sistemas municipales, la gobernación de Ultramar y, sobre todo, la Armada. 

Pero lo que nos importa para la historia que viene a continuación es que, por iniciativa del marqués y la aprobación del Rey, desde 1749 se aborda un trabajo ingente, cuyo resultado fue el que se conoce como "Catastro de Ensenada" y que consiste en que, en los 15.000 municipios con que contaba la Corona de Castilla en esos años, se ordena realizar una minuciosa averiguación a gran escala de sus habitantes, propiedades territoriales, edificios, ganados, oficios, rentas, incluidos los censos (préstamos); también las características geográficas de cada población.

Cada vecino (podríamos asimilarlo a "cabeza de familia") tenía que escribir un "memorial" con el detalle de la composición de su familia (y las personas a su servicio que vivían en su casa), propiedades inmobiliarias, terrenos y tipo de cultivos, ganados, rentas que pagaba y percibía, etc... Y lo tenían que rellenar desde los regidores y terratenientes del municipio, cuyo memorial podía ocupar 30 páginas, a labradores, jornaleros, artesanos, viudas, y hasta los tipificados como "pobres de solemnidad", para los que sobraba con medio folio.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Adradas, Soterrañas y Aparecidas

Provincia de Cáceres - Finales del siglo XIII

Virgen de Guadalupe
"En el siglo XIII,​ se le apareció la Virgen a un vaquero de la provincia de Cáceres, llamado Gil Cordero, junto al castillo de Alía, y le dijo que existía una escultura de ella junto al río Guadalupe. Cuando Gil Cordero se encontraba cerca de ese río, se le perdió una vaca. Posteriormente, la encontró muerta. Fue a desollarla para aprovechar su piel y antes, como era costumbre, le hizo una señal en forma de cruz en el vientre. Entonces, la vaca resucitó y se levantó. Entonces, Cordero se preguntó si ese sería el lugar indicado por la Virgen que se le apareció junto al castillo de Alía. Excavó y, a un metro de profundidad, encontró la caja con la Virgen en su interior. Agolpó piedras e hizo una cabaña, donde depositó a la Virgen. 

Después, fue a la iglesia de Cáceres, donde informó al clérigo de mayor responsabilidad de su hallazgo y del deseo de la Virgen de recibir culto en ese lugar. No obstante, el clérigo no le creyó. Posteriormente, llegó a su casa y encontró a su hijo muerto y rezó para que la Virgen lo devolviese a la vida y, de esta forma, todos creyeran en su historia milagrosa. Cuando los clérigos se dispusieron a oficiar el entierro, el hijo volvió a la vida, se levantó y dijo que una mujer le había ayudado a levantarse. Entonces, los clérigos creyeron y fueron juntos, con gente de la ciudad, en peregrinación a aquel sitio. Cuando descubrieron la cabaña, acordaron construir una ermita".  (Copiado de la Wikipedia)

jueves, 15 de septiembre de 2022

El añil del arcoíris (*)

(*) Yo siempre había escrito arco iris así, como dos palabras separadas, pero parece que la recomendación actual de la RAE es hacerlo como una sola palabra y con tilde en la "i" intermedia. Pues que así sea.
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Como anuncié antes del verano, sigo "exprimiendo" el libro "La lira desafinada de Pitágoras" de Almudena Martín Castro (HarperCollins, 2022). El capítulo 7 se titula "El arcoíris de Newton". En él, entre otras cosas interesantes, describe cómo Isaac Newton (1643-1727), en su libro "Opticks", publicado en 1704, fue el primero en formalizar la división del arcoíris en 7 colores y darles su correspondiente nombre.

(Curiosidad: en la portada de la primera edición del libro, que reproduzco a la derecha, no aparece el nombre del autor. Y solo al final de un "Advertisement" con el que comienza el libro, y donde Newton parece que quiere dejar claro que sus descubrimientos fueron hechos con anterioridad, años 1675-1676, y sólo ahora se publican, se ven las iniciales I.N.. Muy discreto, Sir Isaac. 

También me llama la atención la "k" en la palabra "Opticks", hoy desaparecida. Parece que Newton también escribió otro libro con el título "Of Musick", por lo que parece que la pérdida de las "k" fue un proceso general.

El libro completo, en su versión original, se halla disponible en varios sitios de la red. Además de por su contenido, es interesante ver cómo era el inglés escrito del siglo XVII. Yo lo he consultado aquí.)

Es en la página 114 del libro de Newton donde se explicitan los nombres de los 7 colores, aunque el proceso es un tanto enrevesado...