
Todo empezó hace más de dos años, cuando Google y XPrize (una especie de fundación dedicada a la innovación) propusieron el siguiente reto (ellos lo llaman misión):
1) Poner con éxito una nave espacial en la superficie lunar.
2) Que esa nave, o un vehículo en ella transportado, recorra 500 metros en la superficie.
3) Que transmita a la Tierra imágenes y un vídeo de alta definición.
4) Requisito importante: la financiación del proyecto debería ser privada (se admite como máximo un 10% de financiación pública).
Lo llamaron el "Google Lunar XPrize", y, para incentivar un poco esa iniciativa privada, establecieron un premio de $20 millones para el primer equipo que lo consiguiera.